En los momentos de alta volatilidad del mercado se pone a prueba los diferentes sesgos emocionales que tenemos como inversores y, es un buen momento para reflexionar por qué fracasamos como inversores.

De la observación del comportamiento y resultados obtenidos por nuestros clientes y seguidores, es fácil deducir las recetas de cómo invertir y cómo no invertir.

1. Sobre la aversión al riesgo

1.1. Cómo invertir: vencer el miedo a perder

Una de las principales razones porque no somos buenos inversores en general es por nuestra natural aversión al riesgo.

La mayoría de nuestros clientes la vencieron durante el pasado año 2020 y la mayoría están empezando a notar los beneficios de la inversión a un plazo más largo aprovechándose del rebote de los mercados.

Es cierto que la volatilidad puede volver en cualquier momento, pero solo estaremos protegidos de ella invirtiendo a largo plazo y no renunciando a nuestro plan de inversión porque los mercados corrigen, y lo hacen de forma habitual.

La volatilidad es normal en los mercados y debemos aprender a vivir con ella en la justa medida con relación a nuestros objetivos financieros.

1.2. Cómo no invertir: dejarse llevar por el pánico

¿Si hemos decidido establecer un plan de inversión a medio o largo plazo con una cartera bien diversificada qué sentido tiene vender en momentos de correcciones?

Aquellos pocos clientes que se asustaron en algún momento del 2020 lo único que han hecho es vender barato, pero seguro que no han conseguido sus objetivos financieros iniciales.

Y por otro lado, salvo que reinvirtieran inmediatamente se han perdido un rebote histórico.

Las correcciones en los mercados son normales, por eso, es importante que ajustemos bien nuestro perfil de riesgo en línea con nuestros objetivos financieros para no asumir más riesgo del que estamos dispuestos a soportar. O no dejar de ganar por tener una composición de cartera inadecuada para el horizonte previsto de nuestra inversión.

Salir por pánico implica renunciar a un plan con un horizonte que inicialmente habíamos preestablecido, sumándonos por el simple hecho de sumarse al pánico de los demás (el mercado).

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2. Sobre las aportaciones adicionales

2.1. Cómo invertir: aportaciones periódicas

No pararemos de aconsejar el establecer aportaciones periódicas a nuestro plan de inversión. Es la mejor solución para asegurar una disciplina en nuestro ahorro y la mejor protección que podemos tener a nuestra falta de disciplina financiera y de vencer sistemáticamente a nuestros sesgos emocionales en nuestras finanzas.

Por definición, estaremos entrando en todos los momentos de mercado de forma automática. Siempre podemos defendernos de nuestra psique diciéndonos “yo también acerté el timing” aunque en realidad es el automatismo quien lo hizo o nuestra decisión de activarlo.

Si aportamos periódicamente seguro que en algún momento compraremos barato, puede que esto nos ayude psicológicamente a superar mejor las tensiones en los mercados.

2.2. Cómo no invertir: cancelar nuestras aportaciones

Sin embargo, algunos tienen la tentación de cancelar o reducir las aportaciones automáticas en momentos volátiles.

Si la cancelación o reducción responde a una necesidad vital es obvio que hay que hacerla, pero si responde de nuevo a una reacción emocional, estaremos perdiendo la gran ventaja de la recurrencia.

Aunque tampoco lo aconsejamos, tendría más sentido todo lo contrario. Si creemos que el mercado está cerca de un suelo, sería un buen momento para hacer una aportación adicional a nuestro plan si disponemos de algunos ahorros extra. Si no tenemos creada la aportación periódica, sería obviamente un buen momento para hacerlo.

3. Sobre el timing

3.1. Cómo invertir: no intentar acertar el timing del mercado

Aunque pocos clientes lo hacen, alguno de ellos intentan acertar el mejor momento para invertir.

Haciendo un seguimiento de aquellos que lo intentan vemos que el grado de acierto es muy bajo o nulo. Es más, se da la curiosa anécdota que aquel que lo acertó fue casi por casualidad.

Por ejemplo, un cliente retiró el dinero porque en un momento determinado lo necesitó para cubrir una emergencia (saliendo en un buen momento). Al cabo de unas semanas lo reintegró, ya que la emergencia no se produjo finalmente. Entretanto, se evitó una parte de la caída haciendo un timing casi perfecto sin saberlo.

3.2. Cómo no invertir: intentar acertar el timing

También, de tanto en tanto, observamos aquel potencial cliente que espera la gran corrección para empezar su plan. Curiosamente, ese tipo de cliente al final tampoco tiene el valor de entrar cuando se produce esa gran caída.

Por ejemplo, en el 2020 los mercados cayeron superando el 30%.

Lo más acertado es entrar cuando los mercados están baratos, pero es difícil saber cuándo es el caso y son pocos los que al final lo hacen. Por ello, es mejor olvidarse del timing y ceñirse a lo dicho en el punto 2.1.

4. Sobre el perfil de riesgo

4.1. Cómo invertir: reafirmar nuestro perfil de riesgo

Los momentos de volatilidad pueden servir para reafirmar que estamos en el perfil de riesgo correcto o incorrecto.

Las caídas son un perfecto baño de realidad para entender si el riesgo que estamos corriendo es adecuado para alcanzar nuestros objetivos de largo plazo. Esto es lo que nos debe guiar, no el pánico.

4.2. Cómo no invertir: cambiar nuestro perfil por especular

Por otro lado, cambiar nuestro perfil de riesgo no debe estar ligado al pánico o la especulación.

Antes de cambiar nuestro perfil nos tenemos que preguntar si nuestras circunstancias han cambiado. Si no han cambiado ¿por qué debo cambiar mi perfil y mi plan? ¿Acaso una caída en los mercados ha cambiado mi vida? Probablemente no.

Cambiar el perfil y el plan puede ser debido a que nuestro horizonte temporal ha cambiado. ¿Acaso ha cambiado mi horizonte? Si no ha cambiado, ¿por qué estoy cambiando mi perfil?

También hay aquel usuario que baja su perfil (alto) cuando cree que el mercado está caro, o subir su perfil (bajo) cuando el mercado está barato. El éxito conseguido por este tipo de usuario es similar al descrito en el punto 2.1. ¿No será mejor buscar un perfil intermedio donde estemos cómodos en cualquier circunstancia de mercado?

Esta es la razón por la que limitamos los cambios de perfil a una vez al mes y dos al año, para proteger a nuestro cliente del intento de especular con su perfil.

Una cartera bien diversificada, con un horizonte a largo plazo, con un plan bien definido y sistemático puede ser una buena solución para no cometer errores a la hora de invertir.

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