Salud y dinero, hay muchas similitudes entre ambos

Es curioso que en inglés la palabra “health” (salud) sea casi la misma palabra que “wealth” (riqueza). Igual que allá dicen “health is wealth” también aquí decimos “salud, dinero y…amor”. Más allá de refranes, si nos paramos a pensar un poco veremos que hay muchas similitudes entre tener una buena salud física y una buena salud financiera.

Disciplina:

En los dos ámbitos veremos que en realidad es relativamente fácil tener la salud necesaria, es una cuestión de tener buenos hábitos. Pero en cambio aun siendo fácil a mucha gente le cuesta obtener esa salud tan deseada. Para nuestra salud física, siempre nos recomiendan comer bien, hacer ejercicio y dormir un mínimo de horas. Para obtener una buena salud financiera, es necesario ahorrar, no endeudarse e invertir para el largo plazo con bajos costes.

¿Parece fácil no? ¿Por qué no lo conseguimos? Porque para los dos casos hace falta una gran dosis de auto control. Pero sobretodo porque es necesario para ambos casos el posponer la gratificación inmediata por la gratificación futura. En definitiva, es necesaria una alta dosis de disciplina día a día, semana a semana, mes a mes que nos cuesta mantener.


Incertidumbre:

Aun manteniendo una buena disciplina en ambas actividades, tanto la inversión como la salud no están exentos de incertidumbre. En la inversión, aparte de los cisnes negros hay recurrentemente crisis económicas y correcciones de los mercados que pondrán a prueba nuestra determinación. En nuestra salud aun siendo estrictos con nuestra dieta y todo lo demás nos enfrentaremos a infecciones, gripes (esperemos que nada más grave) que condicionarán inevitablemente nuestro día a día. Y es inevitable, ambos ocurrirán por muy disciplinados que seamos. Igual que coger una infección al año es normal, las correcciones del 5% o del 10% en los mercados bursátiles son consideradas como normales por los profesionales.

Podríamos buscar más analogías, pero casi es mejor pensar en qué lecciones podemos sacar de esta comparación.

Tomar decisiones razonables para un largo periodo:

No hace falta tomar la mejor decisión sino decisiones razonablemente buenas y mantenerlas en el tiempo. No hace falta tener la mejor de las dietas ni hacer maratones. Simplemente comiendo razonablemente bien y haciendo un poco de ejercicio, eso sí consistentemente, tendremos muchas posibilidades de mantenernos saludables. De la misma manera en la inversión, simplemente ahorrando e invirtiendo nuestros ahorros a largo plazo, nos aseguraremos de beneficiarnos de las virtudes del interés compuesto.

El día a día tiene efectos enormes con el tiempo:

Ya hemos visto antes que tanto la salud física como financiera están condicionadas por la disciplina. Fumar un día no te va a matar, pero en el largo plazo puede tener efectos muy graves en tu salud. En la inversión, esto mismo pasa con los costes de la inversión, por ejemplo. Para un mes, o un año no es grave, pero pagar altas comisiones en el largo plazo puede condicionar el resultado final de tus inversiones comiéndose la mitad de tus rendimientos. No ahorrar un año no pasa nada pero no ahorrar recurrentemente puede condicionar definitivamente nuestra jubilación.

En verano o periodos vacacionales muchas veces nos cuestionamos la vida. No lo dejes para mañana, cuida tu salud y tu patrimonio cuanto antes y evita en los dos ámbitos los charlatanes y los milagros. Está lleno de charlatanes en la medicina y en las finanzas, y los milagros no existen ni en un caso ni en el otro, o al menos yo aún no los he visto.

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