«Regla No. 1: Nunca pierdas dinero. Regla No. 2: Nunca olvides la regla No. 1.» Warren Buffet

Esta cita, tan conocida, de Warren Buffet puede parecer una broma, aunque en realidad hay mucha verdad en ella.

Veamos un ejemplo numérico. Supongamos que empiezas con una inversión de 100 euros y los inviertes durante dos años.

En el primer año sufres una pérdida del 50% y en el segundo obtienes una ganancia del 50%. Es probable que pienses que al final del segundo año habrás obtenido 100 euros. Pero la realidad es diferente, el primer año empiezas con 100 y pierdes el 50%, por lo tanto, terminarás con 50 euros.

El segundo año comenzarás con estos 50 euros, obteniendo una rentabilidad del 50% acabarías el año con 75 euros. Por lo tanto, tener una pérdida del 50% en el primer año y obtener una ganancia del 50% en el segundo año, significaría una pérdida del 25% al ​​final del segundo año (comienzas con 100 y acabas con 75).

Este fenómeno sucede debido a que la ganancia del segundo año se calcula con una inversión menor (50) que la inicial (100).

El efecto es insignificante para pequeñas pérdidas, pero se vuelve más significativo para pérdidas más grandes (tal como se observa en la tabla siguiente).Por esta razón, la cita de Warren Buffet adquiere un significado relevante en términos matemáticos.

Muchos tendemos a tener uno o más activos que producen grandes pérdidas en nuestras carteras. Esto sucede debido a que siempre es difícil aceptar una pérdida y salir de dicha inversión.

Al abandonar una inversión en la que no se obtiene el resultado esperado, sentimos que estamos renunciando a la esperanza de recuperar la pérdida. Conforme el tiempo pasa y no aceptamos abandonar la inversión, la pérdida aumenta. Por ello, se requiere un rendimiento positivo mucho más alto para rentabilizar nuestra inversión.

¿Qué podemos hacer para superar esta tendencia natural de aferrarnos a nuestra inversión y de no aceptar las pérdidas?

1. No tener memoria. Olvídate del montante de la inversión inicial. Si no funciona, simplemente véndelo e invierte en una mejor posición. Tendrás una probabilidad mayor de tener éxito. Evita recuperar el precio original. Demasiadas veces, el precio original se convierte en un tipo de ancla al que asignamos demasiado peso en las decisiones de inversión.

2. No tener orgullo. Invertir no trata de demostrarnos a nosotros mismos que siempre tenemos la razón. En un mundo incierto es completamente normal estar equivocado. Cuando te des cuenta de que estabas equivocado, simplemente deshazte de la inversión y comienza de nuevo. Sin duda encontrarás mejores oportunidades. Los mejores inversores son aquellos que no tienen problemas para reconocer sus errores y los que olvidan con facilidad.

3. Diversificación de activos con índices. Si no eres un experto, utiliza con preferencia instrumentos pasivos que repliquen una amplia cesta de acciones o bonos (por ejemplo, los ETF o fondos de índice). De esta forma, se diversifica el riesgo específico de la entidad en la que estás invirtiendo. Por ejemplo, si inviertes en una sola acción, estarás expuesto al riesgo específico de la entidad en la que inviertes, es decir, un riesgo evitable si diversificas tu posición al invertir en otras entidad que reaccionan de forma opuesta cuando surgen acontecimientos en la industria/economía particular. De esta manera, la variación en precio no se deberá a cambios específicos en la industria /economía particular… Si inviertes en un ETF que replica el rendimiento de una cesta de 1000 acciones, puedes esperar que exista poco riesgo no diversificado. Por lo tanto, se puede reducir considerablemente el riesgo específico de la industria/economía y permanecer expuesto solo al riesgo sistemático (rendimiento general del mercado).

4. Diversificación global. Muchas veces nos apegamos a los mercados y a las empresas con las que estamos familiarizados. Pero actualmente es fácil invertir de forma global y tener una cartera global bien diversificada la cual garantiza mayor control sobre el riesgo. El mercado de renta variable español representa un poco más del 1% de los mercados de renta variable mundiales, y el mercado de valores representa aproximadamente el 42% de los activos financieros con inversión global. ¿Está tu cartera realmente diversificada de forma global?

 

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