Información sobre el diseño de las carteras inbestMe

Al realizar el diseño de nuestras carteras inbestMe, o planes de inversión, consideramos que lo más importante es determinar nuestros objetivos y necesidades financieros, personales y familiares. Por poner un ejemplo, no es lo mismo un inversor joven que quiere invertir para su jubilación que un inversor que quiere invertir para una compra importante a corto plazo. El primero puede asumir un riesgo muy superior al segundo.

Por este motivo al realizar el diseño de nuestras carteras inbestMe, dentro de nuestra pirámide de inversión, las necesidades y los objetivos del inversor ocupan el primer lugar.

En segundo lugar tenemos en cuenta la psicología inversora, un factor mucho más importante de lo que generalmente se cree. Se ha demostrado que los sentimientos y emociones hacen que se invierta de forma ineficiente. Por esta razón consideramos fundamental la psicología del inversor al diseñar su plan de inversión.

Posteriormente nos centrarnos en la distribución de activos (técnicamente Asset Allocation), es decir, decidir qué porcentaje de la cartera se invierte en Renta Fija y Renta Variable (y dentro de esta, decidir si ponderar más la europea, americana, países emergentes..). En definitiva se trata de decidir qué clase de activo necesito para cumplir con mis objetivos y psicología inversora.

A continuación nos fijamos en los costes de cada activo. Puede que en el corto plazo no sea tan obvio el efecto negativo de los costes en nuestra rentabilidad, sin embargo, al cabo de un período largo de tiempo como pueden ser 20 años, y debido al efecto del interés compuesto,  una disminución del coste del 0,5% anual, provoca un aumento de la rentabilidad superior al 10%.

Después, y muy relacionado con los costes, pasamos a la selección de activos. En inbestMe no hacemos “Stock picking” ya que no invertimos directamente en acciones sino en ETFs y Fondos Indexados, instrumentos financieros que replican índices. Sin embargo sí optimizamos el activo dentro de cada clase de activo. Para seleccionar los ETFs y FI consideramos factores como los costes, el volumen bajo gestión de cada activo, su liquidez y error de tracking.

Finalmente aplicamos, siempre que sea posible, técnicas de optimización fiscal con tal de maximizar el éxito de la inversión. Para ello inbestMe sigue diferentes estrategias para diferir al máximo el pago de los impuestos.

Diseño carteras inbestMe: siguiendo estrategias de Premio Nobel

Durante la toma de decisión de activos que formarán una cartera inbestMe sigue estrategias ganadoras de Premio Nobel, concretamente nos basamos en la estrategia “Modern Portfolio Theory” de Harry Markowitz, ganador del Premio Nobel de Economía en 1990. Esta estrategia se basa en la hipótesis de que la diversificación es la principal forma de reducir los riesgos. 

Markowitz demostró en un artículo considerado como histórico, “Portfolio Selection” (1952), que el riesgo de una cartera depende de hasta qué punto el retorno de los activos de una cartera tienden a moverse en la misma dirección. Esto significa que el riesgo total de una cartera no se determina simplemente por el promedio del nivel de riesgo de los activos en la cartera sino que depende de la covarianza entre ellos. Por tanto, combinando posiciones que no estén perfectamente correlacionadas, es posible reducir el riesgo total de la cartera.

En más detalle los principios en los que basó Henry Markowitz su teoría son:

– El rendimiento de cualquier título o cartera es descrito por una variable aleatoria subjetiva, cuya distribución de probabilidad para el período de referencia es conocida por el inversor. El rendimiento del título o cartera será medido a través de su esperanza matemática.

– El riesgo de un título, o cartera, viene medido por la varianza (o desviación típica) de la variable aleatoria representativa de su rendimiento

– El inversor preferirá aquellos activos financieros que tengan un mayor rendimiento para un riesgo dado, o un menor riesgo para un rendimiento conocido.

En inbestMe seleccionamos muy cuidadosamente un conjunto de clases de activos (grandes categorías de inversiones que comparten características similares y tienden a comportarse de la misma manera) que mejor completan el universo de inversión y que nos permiten alcanzar plenamente los beneficios de la diversificación. Los diferentes activos se sitúan dentro de un rango en donde encontraríamos, activo de bajo-riesgo/bajo-retorno (por ejemplo, bonos a corto plazo) hasta alto-riesgo/altos-retornos (renta variable e inversiones alternativas).

Para cada clase de activo considerada seleccionamos el Fondo Indexado o ETF que replique de manera más eficiente su evolución. La selección del FI o ETF para cada clase, se hace considerando el que tiene los menores costes y mayor liquidez, prefiriendo así los que replican un índice de forma física versus a la sintética. Además, monitorizamos constantemente la oferta de FI y ETFs, con la posibilidad de movernos hacia otros más eficientes si, teniendo en cuenta los costes de transacción, se demuestra que el cambio es económicamente conveniente para el cliente.

Distribución de activos

El proceso de asignación a las distintas clases de inversiones dentro de la cartera se llama distribución de activos. Un proceso de distribución de activos óptimo debe tener como objetivo, por un lado, adaptarse al perfil de riesgo del inversor y, por otro, alcanzar los objetivos de riesgo/rendimiento de la cartera.

Al realizar el diseño de nuestras carteras inbestMe, nuestro objetivo es construir carteras que permitan al inversor alcanzar sus objetivos en términos de rendimiento, pero dentro de los límites de riesgo que pueda tolerar. Nos esforzamos por ofrecer soluciones de inversión que hagan que el inversor se sienta emocionalmente cómodo, incluso en tiempos difíciles.

Se ha demostrado que por sí sola, la óptima distribución de activos (a diferencia de la selección del activo determinado dentro de la clase de activo) es responsable de alrededor el 95% de la evolución de la cartera. Es por esta razón, que en inbestMe dedicamos una gran cantidad de tiempo a la elección de las clases de activos más adecuadas y a la selección de los FI y ETFs que replican eficientemente, y al menor coste, la evolución de las diferentes clases de activos.

Determinación y selección de las clases de activo

La cada vez más amplia oferta de FI y ETFs nos permite maximizar la diversificación y ampliar el número de clases de activos a considerar. Para nuestras carteras Euro hemos seleccionado 11 clases de activos principales que mejor nos permiten lograr la combinación de inversiones que coincide con cada uno de los perfiles de los inversores en términos de requisitos de riesgo-rendimiento. Las clases de activos que hemos seleccionado para las carteras denominadas en euros son: renta variable global, renta variable Europea, renta variable EEUU, renta variable Asia Pacífico, bonos corporativos en Euro, bonos High Yield Euro, Real Estate Euro, renta variable países Emergentes, bonos de países Emergentes en USD, materias primas y oro. Bajando más en detalle las 11 clases consideradas son:

  1. Bonos gubernamentales en euros a corto plazo: esta es la clase de activo con el perfil de más bajo riesgo y más bajo rendimiento. Los bonos están sujetos al riesgo de interés es decir que sus precios caen cuando las tasas de interés aumentan. Los bonos de corto plazo son menos susceptibles a las fluctuaciones de intereses que los bonos con plazos más largos por lo que sus intereses son más bajos. Actualmente, el rendimiento esperado es cercano al cero aunque sigue siendo una clase de activo importante a tener en cuenta para aquellas carteras de bajo riesgo.
  1. Bonos gubernamentales en euros a largo plazo: estos bonos conllevan más riesgo que los de corto plazo ya que sus precios tienden a variar más dado un tipo de interés determinado. Normalmente, la curva de rendimiento (la curva que compara los rendimientos de los bonos de similar calidad para diferentes plazos) tiende al alza lo que indica que los bonos a largo plazo ofrecen un rendimiento mayor que aquellos bonos de corto plazo. Estos son considerados un buen mecanismo para el optimizar la diversificación ya que sus precios tienen una correlación negativa (se mueven en dirección opuesta) frente a los precios de los activos de más riesgo como la renta variable.
  1. Bonos corporativos o bonos no gubernamentales: estos son bonos no gubernamentales pero con la consideración de “investment grade” (o de alta calidad). Este tipo de bono los suelen emitir bancos y empresas con altos ratings (alta calificación crediticia). Para compensar el alto riesgo crediticio, suelen proporcionar rendimientos más altos y favorables. Se entiende por riesgo crediticio como la posibilidad de que el emisor de los bonos no sea capaz de cumplir con sus obligaciones. Un bono con la calificación máxima en esta clase de activo significa que tiene una baja probabilidad de incumplimiento.
  1. Bonos “High Yield” (HY o alto rendimiento) en euros: estos son bonos no-gubernamentales emitidos por entidades de mayor riesgo. Tienen una calificación crediticia más baja que los bonos de “investment grade” (en contraposición a los HY se les llama “speculative grade” por ser más especulativos) para reflejar el mayor riesgo de impago. Los bonos HY ofrecen una mayor rentabilidad para compensar el aumento del riesgo crediticio, pero a costa de una mayor volatilidad y menor liquidez. En comparación con los bonos más seguros tienden a moverse de una forma similar a la renta variable y son menos sensibles a las variaciones de los tipos de interés. De hecho y al igual que las acciones, su comportamiento está vinculado al ciclo económico.
  1. Bonos ligados a la inflación: estos bonos están protegidos contra el riesgo de inflación. Los bonos vinculados a la inflación, de hecho, garantizan una cierta tasa de rendimiento real (el retorno neto de la tasa de inflación), mientras que los bonos tradicionales ofrecen una rentabilidad nominal que está sujeta al riesgo de que una inflación más alta de lo esperado erosione el poder adquisitivo de los intereses nominales devengados.
  1. Bonos en USD de mercados emergentes: Esta clase de activos incluyen bonos denominados en dólares emitidos por los países de mercados emergentes. Ofrecen un rendimiento más alto que los bonos de los países desarrollados para compensar el mayor riesgo emisor, pero, siendo emitida en dólares, permiten evitar el riesgo vinculado a la inversión en mercados emergentes en la divisa local/nacional.
  1. Real Estate: Esta clase abarca una extensa variedad de empresas inmobiliarias y “real estate investment trusts” (REITS). Los REIT son vehículos de inversión que poseen y administran propiedades y cuyos accionistas se benefician de los ingresos por alquiler o apreciación de las propiedades. Por lo general, las inversiones inmobiliarias se correlacionan positivamente con el PIB e están inversamente correlacionadas con el nivel de las tasas de interés y son una buena forma de diversificación frente a acciones y bonos.
  1. Renta variable en mercados desarrollados: La renta variable tiene una mayor volatilidad por lo que sus rendimientos también son mayores que las inversiones en renta fija. Al comprar acciones un inversor compra una parte de una sociedad y tiene derecho a recibir los dividendos y de participar en la revalorización del capital. Históricamente las acciones han superado a otros activos y, en el largo plazo, ofrecen la mejor protección contra la inflación. En los perfiles donde el peso en renta variable es elevado, para maximizar la diversificación de las carteras, distribuimos la parte de renta variable en las diferentes áreas geográficas; renta variable Europea, Estados Unidos y Asia Pacífico.
  1. Renta variable en mercados emergentes: En este tipo de inversión el cliente se expone a mercados emergentes y que en general tiene un crecimiento más alto. Esto viene a costa de un mayor riesgo.
  1. Materias primas: Esta clase de activo tiene exposición al mercado de agricultura, metales y energía. Los precios de estos tienden a moverse en conjunción con el ciclo económico. También están directamente vinculados con los niveles de inflación por lo que ofrece una manera de proteger la cartera ante aumentos significativos en los precios.
  1. Oro: Esta materia prima es un refugio seguro ante la volatilidad del mercado ya que su precio suele aumentar cuando los bienes más arriesgados a nivel global se encuentran bajo presión. En un ámbito donde la correlación entre el tipo de inversión y la diversificación eficaz se ve cada vez más difícil, el oro es percibido como una manera adecuada de disminuir riesgo en la cartera debido a la correlación negativa que existe con otros tipos de inversión. Asimismo, ofrece protección ante la inflación.

El comité de inversión de inbestMe está constantemente supervisando la oferta de clases de activos, vehículos financieros y en particular la oferta de FI y ETFs (fondos indexados cotizados) y fondos de inversión indexados. En cualquier momento el comité de inversión puede decidir cambiar o ampliar las clases de activos y los vehículos seleccionados. En particular si esto es en beneficio de una mayor diversificación o reducción de costes lo que en definitiva redundaría en la mejora de la eficiencia de las carteras. Además para nuestras carteras temáticas (ISR, Value) utilizamos clases de activos adicionales específicas para estas carteras.

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