Esta semana, los tipos de interés cayeron globalmente a niveles sin precedentes. Veamos qué está sucediendo y qué está impulsando la caída.

 

¿Qué está pasando con los tipos de interés?

1- La semana pasada, la Reserva Federal bajó los tipos de interés de los Estados Unidos en un 0.25%. El presidente Powell dejó claro que era solo un pequeño ajuste táctico en lugar del comienzo de un ciclo de recortes importantes como muchos esperaban. El hecho de que Powell dijo que el banco central no iba a reducir la tasa como muchos esperaban debería haber causado un aumento en los tipos de interés del mercado. Esto no sucedió. Los mercados ignoraron mayormente lo que dijo Powell y los tipos comenzaron a caer.

2- La curva de 3M-10A (3 meses /10 años) se invierte aún más (lo que significa que los tipos de 10A son más bajos que los tipos de 3M). Como norma, esto no es así, ya que los inversores requieren una mayor compensación por prestar dinero por períodos más largos. Cuando los tipos a largo (que reaccionan a factores de oferta y demanda) son más bajos que los tipos a corto plazo (que están controladas por los bancos centrales), algo va mal. Si quieres saber más sobre esto revisa el post donde se explica qué es la curva invertida de tipos.

3- El BCE seguramente reducirá sus tipos de interés, que ya están en negativo, en su próxima reunión.

4- Otros tres bancos centrales (Nueva Zelanda, India y Tailandia) redujeron tipos inesperadamente o más de lo esperado, el miércoles 7 de agosto.

5- Más de 15.000 millones de dólares de la deuda global ahora se negocian con rendimientos negativos, lo que significa que se presta dinero a alguien y que se está dispuesto a pagar por hacerlo. En Alemania, por ejemplo, los bonos del gobierno de todos los vencimientos ahora se negocian por debajo del cero% de rendimiento.

 

¿Qué significa todo esto? ¿Tiene algún sentido?

Pensamos que los tipos de interés negativos habrían sido una aberración temporal para corregir los efectos de la gran crisis financiera y que habríamos vuelto a las tasas «normales». Estos tipos bajos producen distorsiones en los precios del mercado, reducen la rentabilidad del sector bancario, ejercen presión sobre el sistema de pensiones y seguros, y reducen las tasas de acumulación de riqueza para los ahorradores.

¿Los bancos centrales van demasiado lejos? Tal vez. Creemos que, más allá de cierto límite, bajar los tipos excesivamente podría producir más problemas que beneficios a largo plazo.

¿Pero hay algo más que justifique los tipos bajos? 

 

Cambios estructurales en la sociedad

Debemos reconocer que los tipos bajos también son producto de cambios estructurales que están afectando a nuestra sociedad. 

Uno de ellos es la tecnología, el otro es sin duda la demografía.

En una población que está envejeciendo, suele haber un exceso de ahorro frente a la demanda de inversiones.

Es probable que las personas mayores hayan ahorrado algo de dinero y busquen una forma de invertirlo. Ellos, son menos propensos, que una persona joven, a comprar una casa o un automóvil. En un contexto de alta deuda pública, hay menos inversión de capital público.

La desaceleración en el crecimiento de la productividad ha reducido la rentabilidad de las inversiones y, por lo tanto, ha reducido su demanda (puedes ver el discurso de Draghi para un análisis más profundo de las causas de las bajas tasas de interés).

El exceso de ahorro frente a la demanda de inversión produce una presión a la baja en la remuneración de estos ahorros (puedes leer más sobre las estrategias y técnicas para el ahorro a largo plazo).

Hace unos días, Joachim Fels de Pimco propuso la hipótesis que denomina las «preferencias del tiempo». Estas se estarían volviendo negativas. ¿Qué significa eso?

Por lo general, las personas prefieren el consumo actual al consumo futuro. Para diferir el consumo para el futuro y ahorrar, las personas siempre han solicitado una compensación, en forma de tipos de interés positivos sobre los ahorros (preferencia del tiempo positiva).

En el contexto de una población que envejece, el consumo futuro podría ser cada vez más valioso que el consumo actual y las personas podrían estar dispuestas a pagar por almacenar su riqueza para el consumo futuro (preferencia del tiempo negativa).

Por supuesto, esta tesis es discutible, pero creemos que ofrece algunas sugerencias interesantes sobre los posibles efectos del cambio estructural más devastador que estamos viviendo actualmente, que es el envejecimiento demográfico.

inversor conservador o decidido

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