La tolerancia al riesgo es fundamental en la construcción de una cartera

La tolerancia al riesgo financiero es la disposición a aceptar el riesgo de que  una determinada elección económica tenga un éxito (negativo) distinto a aquel deseado. Desempeña un papel fundamental en la construcción de una cartera de inversión que cumpla con las necesidades psicológicas de los inversores.

Los individuos que son capaces de tolerar un mayor riesgo pueden construir una cartera más agresiva,  y, por regla general, en el medio / largo plazo lograr una mayor rentabilidad. En este sentido, son ” recompensados ​​” por el riesgo que toman. Como es bien sabido, las inversiones sin riesgo o así consideradas (deuda pública gubernamental de EEUU o Alemania por ejemplo), nos reportarán rentabilidades muy bajas, especialmente en el entorno de bajos intereses en que nos movemos actualmente. Incluso en situaciones de tipos más altos, los activos “sin riesgo”  tienen muy a menudo rentabilidades reales muy bajas o nulas, y después del impacto de la inflación, incluso se puede llegar a una  pérdida del poder adquisitivo.

La tolerancia al riesgo surge de la esfera psicológica del individuo y viene determinada de la genética y de nuestro entorno. Es un rasgo relativamente estable de nuestra personalidad aunque en el curso de la vida de una persona se  puede haber cambios causados ​​por la edad o por las experiencias vividas.

En general, la tolerancia al riesgo financiero tiende a disminuir con la edad. Esto puede ser debido a los cambios biológicos que requieren una mayor prudencia, o más a menudo en consideraciones pragmáticas por el hecho de que en los últimos años un individuo tiene cada vez menos tiempo para recuperarse de las pérdidas de una mala inversión. A medida que se acerca al momento del retiro el objetivo se mueve hacia la protección del capital acumulado en lugar de a su crecimiento.

Otras hipótesis en la percepción del riesgo

Experiencias particularmente negativas con un determinado tipo de inversiones pueden causar un aumento de la percepción del riesgo de la inversión correspondiente. Eventos de los mercados traumáticos como los de la última crisis de 2008/2009 llevan consigo una ola de aversión al riesgo destinada a mantenerse durante algún tiempo.

En general, la tolerancia al riesgo financiero aumenta con el nivel de educación. Nos referimos aquí a la educación financiera específica y no en el grado de educación en el sentido genérico. Es sólo la familiaridad, el conocimiento de las cuestiones relativas a la inversión lo que contribuye a la aceptación de los riesgos asociados a ella.

Otra hipótesis generalmente aceptada es que los hombres están más dispuestos a asumir riesgos que las mujeres. Esto se aplica en todos los contextos de riesgo, excepto tal vez en la vida social. La mujer tiende a percibir en muchos casos un mayor riesgo asociado a una actividad concreta  en cuanto asocia a la misma una mayor probabilidad de éxito negativo, y si esto ocurre adquiere una mayor implicación emocional que el hombre. Algunas teorías evolutivas afirman que el hecho de que la mujer vea en muchas más situaciones  más riesgo que el hombre la ha hecho mejor guardián de la preservación de la familia y con ella de la especie.

Estos factores evolutivos también se asocian con factores sociales que hacen que la gestión de las inversiones en muchas sociedades contemporáneas todavía prevalga como una actividad masculina. Es  evidente que el hecho de que los hombres están más dispuestos a asumir riesgos financieros depende de la circunstancia que aún vivimos en una sociedad donde por desgracia los hombres todavía pueden disfrutar de un promedio de ingresos más altos, y por lo tanto tienen más recursos financieros y en consecuencia más dispuestos a aceptar el resultado incierto de una inversión. En general, los solteros tienden a ser más propensos al riesgo  que las parejas casadas, especialmente aquellas con niños, ya que probablemente sienten sobre sí la responsabilidad de una familia y tienden a evitar decisiones que puedan afectar a la estabilidad financiera de la unidad familiar.

Los factores determinantes del riesgo financiero

En algunos casos, tomar riesgos es percibido socialmente como algo deseable que puede llevar a pensar que arriesgarse conduce a beneficios específicos . Por último, a partir de lo anteriormente mencionado, se demuestra  que no podemos hablar de una actitud general ante el riesgo, sino más bien, que hay que investigar según el contexto específico de cada tipo de riesgo. Con respecto a la tolerancia al riesgo financiero, este se presenta como una característica psicológica determinada por la genética y nuestro entorno. Factores demográficos como la edad, el sexo, la situación familiar o la educación juegan un papel en la definición de la tolerancia al riesgo. Esta tiende a ser bastante estable aunque con el tiempo pueden producirse algunos cambios bajo la influencia de factores tales como la edad o la educación financiera.

En Inbestme ponemos a tu disposición un proceso que te ayudará a determinar cuál es tu tolerancia al riesgo financiero. Con una pocas preguntas conocerás cuál es tu perfil de inversor. Otra forma de aproximarse a tus necesidades financieras es a través de tus objetivos vitales.

Lorenzo Ippoliti

Lorenzo Ippoliti

Comité de inversión at inbestMe
Lorenzo tiene más de 20 años de experiencia como trader. Empezó su carrera en el mercado de divisas, para después dedicarse al mercado de renta fija. En estos últimos años ha sido “proprietary trader” invirtiendo en toda clase de activos. Ha tenido roles de responsabilidad en San Paolo Iml, Unicredit y Banca Leonardo.

Lorenzo es licenciado en Economía Financiera y es Master en Business Administration por la SDA Bocconi School of Management en Milán.

Lorenzo aporta a inbestme su experiencia internacional y visión global a los mercados financieros y experiencia en la gestión activa.
Lorenzo Ippoliti

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