Las carteras ISR han tenido un peor comportamiento en 2025, pero no tiene por qué ser así a largo plazo, ¿o sí?

Durante el mes de enero de 2026 hemos publicado las rentabilidades de nuestras carteras en 2025, que han sido especialmente positivas en términos generales. En ese contexto, también hemos señalado que las carteras ISR han tenido un comportamiento claramente inferior al de las carteras estándar, cuestión comentada también al analizar los resultados de los planes de pensiones ISR.

Este hecho ha generado una pregunta legítima entre muchos inversores:

¿Por qué las carteras ISR están obteniendo una rentabilidad inferior a las carteras estándar?

Desde el punto de vista de la gestión, la respuesta es clara: no se trata de un error, ni de un cambio reciente, ni de una anomalía puntual. Es el resultado natural de aplicar criterios de inversión distintos dentro de un mismo marco de riesgo.

En este artículo explicamos qué muestran los datos, por qué ocurre y cómo debería interpretarlo un inversor de largo plazo.

Y, sobre todo, sirve para que cada inversor reflexione si sus valores de inversión sostenible son lo suficientemente sólidos como para mantenerse fiel a ellos en distintos ciclos de mercado.

Las carteras ISR han tenido un peor comportamiento en 2025

En el gráfico superior comparamos la versión estándar e ISR del perfil de inversor medio (perfil 7/10) en inbestMe. Tomemos este análisis como un indicador de lo ocurrido (es diferente según el perfil).

Los resultados acumulados desde el inicio son los siguientes:

  • Cartera estándar: +79,1% acumulado (6,6% TAE)
  • Cartera ISR: +69,9% acumulado (6,0% TAE)

La diferencia acumulada es de aproximadamente 9 puntos porcentuales.

Conviene poner este dato en contexto:

  • La volatilidad y la pérdida máxima son muy similares en ambas carteras.
  • Los 9 puntos acumulados se explican por una diferencia de “solo” un 0,6% anualizado.

Es decir, la diferencia no proviene de asumir más riesgo, sino del comportamiento de los activos subyacentes.

Si observamos el gráfico con más detalle, vemos que:

  • En 2020 y 2021, las carteras ISR tuvieron un comportamiento incluso mejor.
  • En 2024 y especialmente en 2025, la ISR ha quedado claramente por detrás.
  • Solo en 2025, la diferencia en el perfil 7 es de –3,1 puntos porcentuales (8,1% frente a 5%).

Esto nos permite extraer dos conclusiones claras:

  • Existen ciclos de mercado favorables y desfavorables para la inversión ISR.
  • La diferencia no está en el riesgo, sino en los activos en los que se invierte.

El origen de la diferencia: exclusiones y sesgos sectoriales

Más allá del tema cíclico hay que entender qué es una cartera indexada ISR.

Las carteras ISR aun siendo indexadas aplican filtros ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG). En la práctica, esto implica de forma muy resumida:

  • Excluir determinados sectores considerados controvertidos
  • Excluir las peores compañías de cada sector que no cumplen unos mínimos criterios ESG
  • Y, por tanto, implica aumentar la exposición a empresas con mejores prácticas sostenibles de los grandes índices.

Este enfoque introduce sesgos sectoriales estructurales.

En los últimos años, varios de los sectores tradicionalmente excluidos o infraponderados en carteras ISR han sido grandes ganadores del ciclo económico, entre ellos:

  • Energía tradicional
  • Materias primas
  • Algunas áreas industriales y financieras
  • Determinadas grandes compañías tecnológicas
  • Incluso metales preciosos

Cuando estos sectores lideran los mercados, las carteras ISR tienden a quedarse por detrás, no por mala gestión, sino por coherencia con su mandato de inversión.

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La importancia del ciclo económico

El comportamiento relativo entre carteras ISR y estándar no es constante en el tiempo.

Ha habido periodos en los que:

  • Las diferencias han sido mínimas.
  • Las carteras ISR han tenido un comportamiento muy similar.
  • Incluso han superado puntualmente a las carteras estándar.

Como ocurre con cualquier sesgo de inversión (value, growth, quality, ESG…), el ciclo económico y de mercado es determinante.

Por eso, evaluar una estrategia estructural únicamente con datos de un periodo concreto puede llevar a conclusiones erróneas.

Cambiar de una cartera ISR a una estándar tras varios años desfavorables suele tener poco sentido, especialmente teniendo en cuenta el conocido fenómeno de reversión a la media, que podría provocar que la tendencia se invierta en los próximos años.

¿Son mis valores de sostenibilidad suficientemente fuertes?

Desde un punto de vista honesto y realista, el inversor ISR debería tener claras dos cosas fundamentales:

1. Aceptar el compromiso 

Invertir con criterios ISR es una decisión financiera y de valores. Ambas dimensiones cuentan, y es razonable aceptar que en determinados ciclos la rentabilidad pueda ser inferior.

2. Ser coherente con sus valores

  • Si el único objetivo es maximizar la rentabilidad esperada, la cartera estándar es la referencia natural.
  • Si también importa cómo y dónde se invierte, las carteras ISR siguen siendo una opción plenamente válida.

En este sentido, el inversor debería plantearse el peor escenario razonable:

¿Aceptaría estar varios años con una rentabilidad inferior —por ejemplo, unos 9 puntos acumulados (0,6% anualizado)— sin sentir que está “perdiendo” rentabilidad?

Si la respuesta es no, probablemente los valores de sostenibilidad no son lo suficientemente fuertes como para justificar una cartera ISR.

La elección de una cartera ISR debe estar ligada primero a nuestros valores, no a la expectativa de una rentabilidad superior, como ocurrió hasta 2023 en un contexto especialmente favorable.

Peor comportamiento reciente no implica peor resultado a largo plazo

La rentabilidad de las carteras ISR han quedado rezagadas en los últimos años, pero no tiene porqué ser así a largo plazo ¿o sí? 

Qué nos dice la evidencia histórica a muy largo plazo

                                                          Fuente MSCI World

Si tomamos como mero indicador de lo ocurrido en un plazo más largo que el observado en nuestras carteras ISR (ver infografía superior) el MSCI ACWI ISR (MSCI All Country World Index con filtro de Inversión Socialmente Responsable), observamos que desde mayo de 2011 ha obtenido una rentabilidad ligeramente superior (10,44% frente a 10,19%), con una volatilidad algo más elevada (14,83 frente a 14,47), pero con un ratio de Sharpe  una décima superior (0,66 vs 0,65).

Por tanto, y tomando este indicador de largo plazo (los datos cubren 14 años), el mensaje de que la inversión ISR, al menos en renta variable global, puede ofrecer una rentabilidad similar o incluso superior sigue siendo válido, aunque sea por unas décimas. No obstante, no existen garantías de que esto se mantenga en el futuro y, en cualquier caso, ya hemos visto que no es un mensaje válido en periodos cortos y que tampoco está tan claro cuando se combina con otras clases de activo, como la renta fija, tal y como ocurre en nuestras carteras.

El inversor con convicciones ISR, incluso profundas, debe estar preparado para convivir con estas diferencias.

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