Hace unos días ya hablamos de la fiebre de salidas a bolsa de grandes tecnológicas.
Aquí profundizamos un poco más en otros aspectos.
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ToggleDel garaje a la bolsa: cuando los gigantes nacen ya en los mercados privados
Durante gran parte de la historia moderna de los mercados financieros, los inversores han visto crecer a las grandes empresas una vez que ya cotizaban en bolsa. Microsoft llegó al mercado bursátil en 1986, Amazon en 1997 y Google en 2004.

Como vemos estas tres empresas han acumulado rentabilidades estratosféricas desde su salidas a bolsa con TAEs (rentabilidades anualizadas) del 22%, 32% y 26% respectivamente.
Incluso Tesla,que salió en 2010, es hoy una de las empresas con mayor capitalización del mundo. Pero pasó años en los mercados bursátiles antes de alcanzar sus dimensiones actuales.
Puede que la próxima generación de gigantes tecnológicos siga un camino muy diferente.
Tras la salida a bolsa (OPV) de SpaceX, también OpenAI y Anthropic podrían llegar a los mercados bursátiles en los próximos meses. Juntas, estas empresas podrían salir a bolsa con una valoración total cercana a los 4 billones de dólares: SpaceX en el momento de escribir este post ya supera los 2 billones, y las dos restantes se espera que estén en torno a 1 billón cada una.
Nota: en castellano 1 billón es 1 millón de millones o sea: 1.000.000.000.000. Aquí nos referimos al billón en castellano. En inglés un billón “castellano” es “1 Trillion” cifra que veremos en las comunicaciones en este idioma y “1 billion” son 1.000 millones o sea: 1.000.000.000.
Por lo tanto todas estas tres empresas, podrían estar ya entre las empresas más grandes del mundo antes incluso de que la mayoría de los inversores tenga la posibilidad de comprar sus acciones.
Esto plantea una pregunta: si la fase más importante de la creación de valor ocurre ahora en los mercados privados, ¿qué papel les queda a los mercados públicos?
Tradicionalmente, las bolsas también servían para proporcionar capital a las empresas para financiar su crecimiento. Los inversores aceptaban los riesgos asociados a las empresas más jóvenes a cambio de la posibilidad de participar en su expansión a largo plazo. Hoy, sin embargo, muchas de las empresas tecnológicas más innovadoras permanecen privadas mucho más tiempo, sería el caso de Space X respaldadas por amplias disponibilidades de capital riesgo, fondos soberanos e inversores privados. Otras como OpenAI o Anthropic también han tenido un gran respaldo de inversores privados combinado con un crecimiento meteórico.
Cuando llegan a bolsa, estas empresas ya pueden contar con millones de clientes, marcas globales y valoraciones que se miden en cientos de miles de millones de dólares.
Los proveedores de índices se están adaptando al nuevo escenario.
Para los inversores, sin embargo, otro cambio podría ser aún más importante. Históricamente, las empresas recién cotizadas a menudo debían esperar meses o años antes de entrar en los principales índices de mercado. Esto dejaba a los inversores el tiempo necesario para analizar los resultados financieros, comprender el modelo de negocio y formular un juicio sobre la valoración.
Hoy, sin embargo, este proceso podría acelerarse. Las recientes modificaciones en las reglas del Nasdaq permiten que las IPO de dimensiones excepcionales sean evaluadas para su inclusión en los índices mucho más rápidamente que en el pasado. En determinadas circunstancias, una empresa recién cotizada puede ser examinada en cuestión de días y añadirse al Nasdaq-100 en cuestión de pocas semanas.
La razón es sencilla. Los proveedores de índices se enfrentan cada vez más a un dilema: si una empresa de 1 o 2 billones de dólares permanece excluida de los principales índices de referencia durante varios meses, esos mismos índices corren el riesgo de representar con menor fidelidad el mercado que deberían replicar.
De hecho, el crecimiento de las mega empresas privadas está obligando a los proveedores de índices a adaptarse. Esto significa que los inversores que poseen fondos indexados o ETF podrían obtener exposición a empresas como SpaceX, OpenAI o Anthropic mucho más rápidamente de lo que ocurría en el pasado. En algunos casos, una empresa podría pasar de la propiedad privada a las carteras de millones de inversores a través de un ETF y fondos indexados en pocas semanas.
Veremos más adelante que los pesos iniciales de estas empresas en los índices podrían no ser particularmente elevados. Incluso consideradas en conjunto, estas empresas podrían representar inicialmente solo una cuota relativamente contenida del Nasdaq-100. Pero ese no es el aspecto más interesante del asunto. El cambio fundamental es la aceleración del ciclo de vida de estas compañías, que transitan cada vez más rápido de los mercados privados a los públicos y, consecuentemente, a los índices y potencialmente a las carteras de inversión indexada.
Durante décadas, han sido las empresas las que se adaptaban a las reglas de los mercados públicos. Hoy, en cambio, los proveedores de índices están cada vez más divididos sobre cómo gestionar las grandes empresas privadas una vez que llegan a bolsa.
¿Un nuevo papel para los mercados públicos?
Esto abre una reflexión más amplia. Si el capital riesgo, los fondos soberanos e inversores privados interceptan gran parte de la fase de crecimiento, mientras que los inversores cotizados entran en juego sólo cuando las empresas ya han alcanzado valoraciones de un billón de dólares, ¿están los mercados públicos convirtiéndose menos en una herramienta de captación de capital y más en un mecanismo para distribuir la propiedad de las empresas?
Es innegable que el caso de SpaceX tiene mucho que ver con esto. Veremos lo que ocurre cuando el periodo de “lockout” (periodo en los que los accionistas anteriores a la salida a bolsa no pueden vender) se termine.
Por lo tanto, la cuestión no es sólo determinar si SpaceX, OpenAI o Anthropic merecen las valoraciones de las que se habla hoy. Serán los mercados quienes lo decidan. Se abre una pregunta más interesante : ¿están los inversores perdiendo gradualmente el acceso a las fases iniciales (y potencialmente más rentables) del crecimiento empresarial?
En el pasado, las empresas se convertían en gigantes después de salir a bolsa. La próxima generación podría convertirse en gigante antes. El debate ya no trata solo sobre las valoraciones de estas empresas, sino también sobre la forma en que los mercados públicos deberían integrarlas una vez que lleguen a cotizar. Con la llegada a los mercados públicos de empresas privadas de un billón de dólares, los proveedores de índices se encuentran cada vez más ante la necesidad de equilibrar dos objetivos en tensión: representar fielmente el mercado y preservar los criterios que históricamente han gobernado la inclusión en los índices.
Pero esto, como veremos, no afecta tanto a los grandes índices.
Los grandes índices no deberían cambiar tanto
Pero cuando miras cómo funcionan realmente los grandes índices de referencia, la historia es bastante menos «dramática».
De momento hay otros factores que entran en juego, al menos si no cambian las reglas de juego.
La valoración no es sólo lo que determina el peso en un índice.
Aunque SpaceX pueda alcanzar una valoración estratosférica, la mayoría de grandes índices utilizan la capitalización ajustada por “free float” (capital flotante). Por lo tanto, lo importante no es cuánto vale la empresa, sino cuántas acciones están realmente disponibles para los inversores las que no están en manos privadas y que por tanto no intervienen en la cotización.
El free float de SpaceX es de momento muy reducido.
Más del 90% de la compañía sigue en manos de accionistas privados. Eso limita significativamente su peso inicial en los índices.
En comparación con otras empresas donde el capital flotantes es mucho mayor: por ejemplo, el free float de Microsoft está en torno al 99%, Nvidia en torno al 95% y Amazon en torno al 90% de Amazon.
SpaceX no está en el S&P 500 y no lo estará a corto plazo. S&P Dow Jones rechazó cambiar sus reglas de elegibilidad. SpaceX necesita rentabilidad GAAP (beneficio en el último trimestre + acumulado positivo en 4 trimestres), y registró una pérdida de ~4.280 M de dólares el último trimestre. La elegibilidad más temprana se traslada a junio de 2027 como muy pronto.
La presión de compra mecánica a corto plazo viene del Nasdaq-100 (con un peso estimado ~0,47%–0,70%) y de los índices Russell, no del S&P 500.
En caso de que entrara en el S&P 500 su peso podría ser apenas del 0,1%.
Se estima que SpaceX entraría aproximadamente en la posición 130 por tamaño dentro del índice, con un peso similar al de compañías medianas del S&P 500 pese a su enorme valoración total.
El impacto por lo tanto dependerá mucho del índice que estemos mirando.
En índices generales (los que usamos en general en inbestMe), el peso podría ser reducido. En cambio, como hemos visto, en algunos índices tecnológicos, especialmente tras los cambios recientes en determinadas metodologías, la exposición podría ser superior.
De ahí la importancia de entender este tipo de situaciones, para decidir de la mejor manera posible qué índices utilizas o utilizarás para tu cartera, y qué peso le darás dentro de la misma.
Cuando aparezcan noticias sobre futuras salidas a bolsa de gigantes como SpaceX, OpenAI o Anthropic, conviene mirar más allá de la valoración.
Sin duda lo comentado al inicio es relevante, y si un inversor quiere capturar valor de algunas de estas compañías tendrá que considerar entrar en etapas más iniciales, en mercados privados con el correspondiente riesgo añadido.
Pero para la mayoría de inversores, que invierten en fondos indexados, probablemente no tengan que hacer nada.
El sistema o mecanismo de cada índice, incorporará estas compañías de forma automática y ponderada. Básicamente como lo han hecho desde que existen esos grandes índices. Al menos esa es la idea (o filosofía), de la indexación.
Las empresas que realmente merezcan estar en los grandes índices, acabarán estando en ellos. Y cuando eso ocurra, una cartera indexada bien construida las incorporará de forma automática, sin necesidad de actuar ni de anticiparse.








2 comentarios
Cuando baje el FOMO por SpaceX , acabe el lockout y presente más resultados trimestrales, será el momento de pensar entrar o no en esta súper compañía.
Mientras tanto, paciencia.
Hola Ramón, gracias por tu comentario.
Totalmente de acuerdo. De hecho, en el post comentamos precisamente eso: más allá del ruido inicial, habrá que ver cómo evoluciona la compañía una vez pase el lock-up y empiece a cotizar con más historial de resultados. Con más información y menos expectativas, será más fácil valorar si ofrece una buena oportunidad de inversión.
Un saludo