Con este artículo iniciamos una nueva sección dedicada a las finanzas personales, abordando conceptos financieros a partir de situaciones cotidianas.
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ToggleMe he comprado un coche eléctrico
Recientemente, adquirí un coche eléctrico. Aunque no soy especialmente caprichoso con los vehículos, valoro mucho la calidad. Mi coche anterior me duró 12 años, periodo suficiente para apreciar los importantes avances en la industria automotriz, especialmente en el segmento eléctrico. Hoy, los coches eléctricos ofrecen niveles tecnológicos, autonomía y precios que justifican seriamente considerarlos, como veremos en este análisis.
Las razones principales que me llevaron a esta decisión fueron:
- Mi compromiso con la sostenibilidad.
- Ventajas económicas significativas.
La primera razón responde a valores personales; puede no tener relevancia para todos. La segunda, en cambio, afecta a cualquier persona consciente de su economía. Como «homo economicus» (persona que intenta tomar decisiones financieras racionales), analizo detenidamente los aspectos económicos de mis decisiones importantes, como la compra de un vehículo.
Las finanzas simples de un coche eléctrico
Para este análisis comparo un coche eléctrico y uno de combustión que cumplen cuatro requisitos fundamentales:
- Espacioso para uso familiar.
- Apropiado para el trabajo (uso profesional con clientes).
- Compatible con las dimensiones limitadas de mi plaza de parking.
- Durabilidad mínima de 10 años.
El resultado inicial fue revelador: el coche eléctrico elegido cuesta aproximadamente 53.000 €, significativamente menos que su equivalente de combustión (75.000 € tras aplicar un descuento del 10%). Incluso incluyendo la instalación del cargador doméstico, el vehículo eléctrico mantiene un coste un 27% inferior (20.550 € menos).
En la tabla siguiente muestro un cuadro con las “finanzas simples” que yo mismo me hice y que cualquiera puede hacerse:
Además, existen ayudas específicas para el vehículo eléctrico:
- 70% del coste e instalación del cargador doméstico.
- 4.500 € del Plan Moves III.
- Deducción máxima de 3.000 € en la declaración de renta.
Estos incentivos reducen aún más el importe a desembolsar total a 30.935 €, frente a 60.000 € del vehículo de combustión (un 48% menos).
El análisis del consumo mostró una diferencia notable: para los 20.000 km anuales previstos, el ahorro en combustible supera los 17.420 € (un 80% menos). Ver análisis más detallado en el Anexo I.
Asimismo, investigué los costes de mantenimiento, estimando un ahorro adicional del 50% (3.500 €) según lo que se muestra en la tabla siguiente.
Conclusión: el coche eléctrico implica un coste total en 10 años de 47.215 € frente a 98.200 € del coche de combustión, un ahorro del 52%. Esta diferencia tan sustancial me convenció también financieramente.
El coste total por kilómetro estimado es de 0,24 € frente a 0,49 € del vehículo tradicional.
Las finanzas avanzadas de un coche eléctrico
Al análisis anterior le he denominado finanzas simples, puesto que, estrictamente hablando, un análisis financiero debe considerar el momento en que se realiza cada desembolso. En esta sección de finanzas avanzadas nos ayuda a explicar este concepto, que tiene relación con el refrán que dice que el “tiempo es dinero” o dicho de otra manera que el dinero de mañana tiene menos valor que el dinero actual:
- Por el efecto de la inflación.
- Porqué para prestar dinero el mundo capitalista exige una retribución
Esto quiere decir que hay que aplicar una tasa de descuento (o tipo de interés) si hay desembolsos en el futuro para convertirlos en dinero de hoy. En el ejemplo he aplicado una tasa de descuento del 3% anual y el resultado se puede observar en la tabla siguiente. Aplico el 3%, puesto que es el tipo de interés que me han aplicado al préstamo que he pedido para una parte que he decidido aplazar. En el anexo IV hago una observación sobre si conviene financiar o no un coche.
Por lo tanto, cada año se actualiza el desembolso teniendo en cuenta los años transcurridos. Por ejemplo, para el año 2 fecha donde espero haber recibido las ayudas, los 6.887 € netos recuperados (8.515 de las ayudas – 1628 suma de gastos anuales) se convierten en 6.492 € (6.887 €/(1+3%) ^2= 6.492 €), y así para cada año según la fórmula:
Desembolso anual del año / (1+3%)^año

En este caso, la diferencia más afinada baja a un 51% en vez de 56% o -47.274 € en vez de 50.985 €.
En el siguiente cuadro aplicamos una inflación del 5% para electricidad y 3% para combustible, poniendo más a prueba la robustez del modelo. A pesar de esta mayor inflación estimada en electricidad, la ventaja financiera del coche eléctrico permanece significativa, resultando en un ahorro de 49.864 € (-52%), similar al análisis básico.

¿Por qué hoy tiene sentido pasarse al coche eléctrico?
Una de las conclusiones más importantes de este análisis es tomar conciencia de lo realmente costoso que es tener un coche, independientemente del tipo de energía que utilices.
En mi caso particular, combinando mi preocupación por la sostenibilidad con mi perfil de homo economicus, optar por un coche eléctrico resultó ser claramente la decisión más racional y económica. Las cifras analizadas confirman que, desde una perspectiva puramente financiera, prácticamente no existen argumentos sólidos para seguir apostando por un coche de combustión.
Además, mi experiencia personal con la autonomía real de un coche eléctrico demuestra que no hay ninguna dificultad práctica en su uso diario: las cargas en casa son económicas, cómodas y más que suficientes para los desplazamientos cotidianos. Para viajes de fin de semana, incluso si se recorren distancias superiores a los 400 km ida y vuelta, la autonomía del coche eléctrico responde sin problemas.
Solo en viajes especialmente largos podría ser necesario planificar una parada intermedia para cargar. Sin embargo, con la actual red de cargadores rápidos estratégicamente ubicados, estas paradas coinciden de manera natural con las pausas necesarias para descansar, comer o ir al baño. En definitiva, desde la comodidad, la economía y la sostenibilidad, hoy en día la transición al coche eléctrico tiene todo el sentido.
ANEXO I: Sobre el cálculo del consumo
Este anexo tiene un enfoque práctico, dirigido especialmente a quienes estén considerando adquirir un coche eléctrico.
En las tablas anteriores se detalla el método utilizado para calcular los costes anuales del consumo, tanto del coche eléctrico como del coche de combustión. Para el eléctrico, el cálculo considera una combinación realista de cargas: un 90% en casa durante la noche a tarifa económica (aproximadamente 0,08 €/kWh), y un 10% restante en cargadores rápidos fuera del hogar (más costosos, alrededor de 0,35 €/kWh).
Como resultado, el coste anual ponderado estimado para recorrer unos 20.000 km anuales con el coche eléctrico es de 428 €, frente a los 2.170 € que supondría un vehículo de combustión equivalente. Esta diferencia anual de aproximadamente 1.742 € se traduce en un ahorro total significativo de 17.420 € en 10 años.
Este ahorro en consumo parece estable y proporcionalmente similar para distintos tipos y gamas de vehículos eléctricos, lo que en sí mismo representa un argumento sólido para considerar seriamente su adquisición.
ANEXO II: Financiar o no un coche
Como norma general, no es aconsejable financiar nuestras compras, ya que la financiación siempre conlleva costes adicionales que elevan considerablemente el precio final de lo que adquirimos. En términos ideales, la opción más prudente es esperar hasta disponer del dinero necesario para realizar la compra.
No obstante, es importante considerar también el desembolso significativo que implica actualmente comprar un coche. Un homo economicus analiza siempre el coste de oportunidad del dinero; es decir, el rendimiento potencial que se deja de obtener por utilizar el dinero en un determinado gasto en vez de invertirlo.
En mi caso, gracias a la experiencia adquirida como inversor, suelo obtener rentabilidades significativamente superiores al coste de financiación del 3%. Supongamos, por ejemplo, que obtengo un rendimiento anual promedio del 10%. En ese escenario, al invertir el capital disponible en lugar de emplearlo directamente en la compra del coche, cálculo obtener una ganancia neta adicional superior a 13.000 € en 10 años.
Así pues, aunque generalmente no convenga endeudarse, sí podría ser beneficioso financiar un coche para quien pueda obtener rendimientos notablemente superiores al coste del préstamo. Cuanto mayor sea esta diferencia entre la rentabilidad potencial y el interés pagado, más justificado será endeudarse.
En mi caso particular, decidí financiar solo una parte del coste total, aportando una entrada inicial más amplia, y dejando un valor residual al cabo de 5 años como medidas adicionales de prudencia financiera y de flexibilidad.
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2 comentarios
Interesante artículo pero que parte de una premisa errónea «el coche eléctrico elegido cuesta aproximadamente 53.000 €, significativamente menos que su equivalente de combustión (75.000 € tras aplicar un descuento del 10%)».
Yo creo que es al revés, el coche eléctrico es más caro. ¿Podríais indicar los modelos utilizados en la comparativa?
Hola Pedro, gracias por tu comentario. En la comparativa se tomó como referencia un BMW X3 nuevo como opción de combustión (alternativa equivalente al modelo que se tiene actualmente) y, como opciones eléctricas, el XPeng G6, el BYD Sealion 7 y el Tesla Model Y, todos con precios y características similares. Incluso igualando precios, o en escenarios donde el eléctrico sea ligeramente más caro, el análisis sigue resultando favorable al vehículo eléctrico por los menores costes de uso y mantenimiento. Un saludo