La Reserva Federal (Fed) celebró ayer su primera reunión bajo el mando de Kevin Warsh. Había mucha expectación por ver cómo debutaría el sucesor de Powell, especialmente porque el presidente Trump le encargó explícitamente bajar los tipos de interés.
Sin embargo, el escenario macroeconómico ha cambiado radicalmente. Con una inflación que ha escalado hasta el 4,2% debido al encarecimiento energético tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, bajar los tipos de interés no es ahora mismo una opción posible.

Tal como se esperaba, los tipos se mantuvieron en la horquilla del 3,50% al 3,75%. Lo que realmente sacudió al mercado fue la contundencia de Warsh al reafirmar que el objetivo sigue siendo el 2% de inflación y el giro de los miembros del FOMC: casi la mitad (nueve de diecinueve) ya prevé al menos una subida de tipos este año.
Aunque Warsh sigue teniendo el mandato político de reducir los tipos a largo plazo, el nuevo presidente es plenamente consciente de que, si no quiere verse obligado a apretar las tuercas de forma agresiva más adelante, debe evitar que las expectativas de inflación se descontrolen. Si la gente cree que los precios seguirán subiendo, es probable que ocurra. Por eso, su mensaje de ayer fue una demostración de firmeza: prefiere sonar duro ahora para ahorrarse subidas más dolorosas en el futuro.
Además, Warsh aprovechó su estreno para presentarse como un reformista. Se saltó la tradición de publicar su propio punto en el dot plot (el gráfico de previsiones) y dejó claro que apuesta por una FED menos dada a dar explicaciones excesivas o indicaciones del futuro (forward guidance) que a menudo generan más ruido que claridad. Como parte de esta nueva etapa, anunció cinco grupos de trabajo centrados en datos, comunicación, productividad/empleo, balance y el marco de inflación.
Este análisis estructural es muy necesario. Muchas de las decisiones actuales de la FED se toman basándose en métodos de recopilación de datos obsoletos, con indicadores que llegan con retraso. En la era de la información en tiempo real, esto no tiene mucho sentido. Del mismo modo, la comunicación oficial ha perdido valor: el dot plot suele despistar más que informar, y la forward guidance ha contribuido recientemente a amplificar los errores de previsión.
Por último, factores como la IA y su impacto en la productividad, la fragmentación de la inflación por sectores o el abultado balance de la Fed, una herencia del pasado, son retos que requieren un enfoque renovado. En cuanto al balance, la cartera de posiciones de la FED sigue siendo muy abultada, herencia de los programas de expansión cuantitativa (Quantitative easing) del pasado, y Warsh ha manifestado en repetidas ocasiones su apoyo a ir reduciéndola gradualmente con el tiempo.
En definitiva, en los próximos meses no solo veremos decisiones sobre los tipos, sino una reforma profunda de cómo opera y se comunica la FED.
La TIR de la cartera ahorro en USD se mantiene al 3,25%
La firmeza mostrada por Kevin Warsh en su primera reunión al frente de la FED refuerza la idea de que la lucha contra la inflación sigue siendo prioritaria. Mientras los tipos oficiales permanezcan en los niveles actuales, la cartera ahorro en dólares de inbestMe mantiene una TIR variable del 3,25%.*
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