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ToggleGuía para la entrada de un piso a los 18 años.
Hay regalos que duran un día, y otros que duran toda la vida.
Unas chuches, un juguete, una bicicleta o un viaje crean recuerdos. Pero ayudarle a tener su propio hogar cuando sea adulto puede ser uno de los mayores actos de amor y previsión que un padre o una madre pueden hacer.
El poder del tiempo y de empezar pronto
No hace falta esperar a tener mucho para empezar.
Con constancia y un poco de planificación, el tiempo se convierte en tu mejor aliado.

Si inviertes 100 € al mes desde que tu hijo nace, con una rentabilidad media del 5 % anual (rentabilidad esperada de un perfil 6 de una cartera de fondos indexados de inbestMe), al cumplir los 18 años podría tener más de 35.000 €. Pero teniendo en cuenta que 18 años es un plazo largo, un padre puede incluso optar por crear una cartera con un perfil 10 con una expectativa del 7% que le llevaría a superar los 43.000 €.(ver cifras resaltadas en la tabla superior).
Es cierto que tal como están los pisos puede no ser suficiente.

Para estar más seguro podrías ahorrar/invertir 150 € mensuales: en ese caso la cifra podría superar los 52.000 € o acercarse a los 65.000 € según lo vemos resaltado en la tabla superior.
Probablemente, 100 € al mes (1.200 € al año) ya es una cantidad respetable. Alternativamente, podríamos pensar en un horizonte más largo, y considerar que es muy probable que nuestro hijo no se emancipe hasta los 25.

Como se observa en la tabla superior, alargando el periodo podríamos acumular cerca de 60.000 € o incluso más de 81.000 €.
Cualquiera de esas cifras podría convertirse en la entrada de su primer piso.
Pero también podemos darle un propósito más flexible y nombrar la cuenta, por ejemplo, “ayuda a la emancipación de mi hijo”. El objetivo no tiene por qué limitarse a la vivienda: puede ser financiar unos estudios en el extranjero, un máster o simplemente darle la libertad de elegir su propio camino minimizando su endeudamiento.
No se trata de especular, sino de acompañar
El objetivo no es acertar con el timing del mercado.
Lo realmente importante no es predecir el momento, sino mantenerse en el mercado el tiempo suficiente para que el interés compuesto haga su trabajo y ayudar a nuestros hijos.
Pero también es mantener el rumbo, dejar que el interés compuesto trabaje año tras año y transformar el ahorro en algo tangible: seguridad, oportunidades y tranquilidad para el futuro.
Empezar antes, aunque sea con pequeñas cantidades, es más sencillo que dejarlo para más adelante y tener que hacer un esfuerzo mayor.
Precisamente, las Cuentas Kids de inbestMe están diseñadas para crecer al ritmo de tus hijos.
Son carteras de ahorro o de inversión automatizadas, diversificadas y adaptadas a su horizonte temporal. Tú defines el objetivo; nosotros ponemos la estrategia para llegar. Puedes incluso crear más de una con diferentes objetivos.
Apóyate con el simulador de objetivos
Para afinar mejor tu objetivo, puedes consultar en las tablas de más arriba cuáles son los resultados esperados para diferentes importes y rentabilidades.
Pero aún mejor, cuando ya eres cliente, puedes utilizar el simulador de objetivos que tienes en cada cartera y activarlo para ir simulando diferentes escenarios y además hacerlos dinámicos en el tiempo.

En el ejemplo vemos como se establece el objetivo de alcanzar 50.000 € para el 2038 en la cuenta denominada “Futuro” y como el simulador nos determina que con 167 € el objetivo está alineado (ver color en verde y con un 67% de probabilidad de alcanzarlo).
A veces puede ocurrir que, al inicio, el plan aparezca “desviado” (en color rosado en la imagen y con una probabilidad inferior al 50 %). En ese caso, el simulador de objetivos te ofrecerá, al pulsar el botón “Alcanzar objetivo”, distintas formas de reajustarlo:
- Hacer una aportación única o extraordinaria.
- Establecer o incrementar la aportación periódica, que siempre puedes revisar cada año según tu capacidad financiera.
- Ampliar el horizonte temporal, por ejemplo, en lugar de fijarlo a los 18 años, extenderlo hasta los 25.

Obviamente, también podemos revisar y clicar en “cambiar el objetivo” estableciendo un importe más relajado y de acuerdo con nuestra capacidad financiera.
El valor de enseñar desde el ejemplo
Abrir una cuenta a nombre de tu hijo no solo es una inversión financiera.
Es también una forma de enseñarles, con hechos, el valor de la constancia y de pensar a largo plazo.
Puede que al principio no sea posible, pero muchos niños empiezan a comprender el valor del dinero hacia los 5 años, mientras que otros lo hacen más adelante, a partir de los 9 o 10.
Enseñarles a ahorrar, y a renunciar a algo hoy para conseguir algo mañana, es una lección que puede acompañarles toda la vida.
En este caso el mejor legado no será solo el dinero, sino el aprendizaje que lo acompaña.
Empieza hoy. Deja que su futuro empiece a crecer contigo.








