¿Pagar al contado o financiar un coche? Un análisis financiero más allá de los tópicos

Lo mejor es pagar al contado. Endeudarse nunca es buena idea.

Esta es una afirmación que escuchamos a menudo. En muchos casos tiene sentido: evitar deudas puede ayudar a mantener unas finanzas personales más saludables. 

Si nos endeudamos:

  1. Añadimos más coste al producto o servicio, por el valor total de los intereses.
  2. Lo peor, es que consumiendo a crédito, lo hagamos por encima de nuestras posibilidades y que eso nos lleve a situaciones de quiebra financiera personal.

Pero, ¿es esta siempre la mejor decisión?

Desde inbestMe, donde promovemos una planificación financiera eficaz, nos parece interesante cuestionar cualquier creencia y plantear una visión más completa

Especialmente cuando hablamos de una compra importante como la de un coche.

Veámoslo con una mirada más completa: ¿qué pasaría si, en lugar de pagar al contado, ese dinero lo pudiéramos invertir con una rentabilidad esperada superior al coste del préstamo?


Comparando decisiones: pagar al contado o invertir

Seguiremos el caso de la compra de mi coche eléctrico. Después de dar como entrada los 15.000 € del coche anterior, quedó un saldo por pagar de 37.760 €. (puedes ver la tabla completa en el anexo I).

El caso que estudiaremos aquí es el de un enfoque algo más sofisticado o agresivo:  tengo el dinero disponible (pero invertido) y puedo pagarlo al contado. Pero también tengo la opción de financiar el coche, por ejemplo, mediante un leasing, un renting o simplemente un préstamo, y pagar el resto del coche en cuotas mensuales.

El dilema:

  • ¿Es mejor desinvertir y usar el capital que ya tengo para pagar el coche?
  • ¿O mantengo mi dinero invertido y pago el coche a plazos?

Aquí entra en juego el coste financiero del préstamo frente a la rentabilidad esperada de la inversión. 

Como norma general para este enfoque más sofisticado, si lo que ganas invirtiendo ese dinero supera lo que pagas en intereses,  financiar la operación puede ser una decisión financieramente eficiente.


Un ejemplo real

Veamos los números más en detalle:

  • Precio del coche restante después de la entrada: 37.760 €
  • Financiación leasing: cuotas de 487 € durante 48 meses + cuota final de 17.780 €
  • Coste financiero total: 3.381 € (TIN 2,99%/TAE 3%)

Ahora imaginemos que mantengo los 37.760 € invertidos durante el periodo de financiación invirtiendo en una cartera de fondos indexados perfil 10 de inbestMe donde obtengo una rentabilidad anual (esperada) del 7% durante el periodo del leasing y acumulo 7.784 €, lo que son 6.384 € netos de impuestos (Ver anexo I para más detalles. por simplicidad he asumido que se cierra la inversión y se pagan impuestos).

Comparado con el coste del préstamo (3.381 €), la ganancia neta es clara: 6.384 € – 3.381 €= 3.003 €. Es decir, en este caso es mejor desde un punto de vista de coste de oportunidad financiar la operación, simplemente porque lo que obtengo por mis inversiones es claramente superior al coste del leasing.

En la tabla siguiente exponemos algunas combinaciones que se pueden dar y cuál sería la decisión financieramente más razonable. 

Descargar 7 inversiones de rentabilidad a largo plazo

Rentabilidad esperada vs. coste financiero

Rentabilidad esperada anualCoste financiero efectivo¿Conviene financiar?Deficit(-)/SuperavitComentarios
3%3%No-644 €Perfil 2 inbestMe. Es negativo por el efecto impositivo.
5%3%+1.180 €Ejemplo perfil 6 inbestMe
7%3%Claramente sí+3.003 €Ejemplo perfil 10 inbestMe
3%5%No-1.200 €Ejemplo perfil 2 inbestMe
0%3%No-3.381 €No invirtiendo

En la tabla superior tenemos diferentes ejemplos. En el Anexo I puedes ver en detalle los cálculos.

Y se ve claramente la tendencia: cuanto más supera la rentabilidad esperada anual de nuestras inversiones al tipo de interés del préstamo, más nos convendrá desde el punto de vista estrictamente financiero

En el anexo puedes ver la tabla completa con todos los números que ilustran varios casos. 

Eso sí, si no somos capaces de conseguir intereses de financiación bajos (digamos por debajo del 5%) aunque obtengamos buenas rentabilidades por nuestra inversión, la comparación estrictamente financiera saldrá negativa o igualada.

El riesgo: el interés de un préstamo es seguro, la rentabilidad de una inversión no y está sujeta a impuestos.

Este análisis tiene puede ser simplista si se ignoran algunos puntos clave:

  1. La rentabilidad esperada es eso, esperada. Mientras que el tipo de interés del préstamo es seguro y contractual, el retorno de una inversión puede verse afectado por la volatilidad de los mercados. Las rentabilidades que comunicamos en inbestMe son rentabilidades esperadas a largo plazo, en plazos cortos pueden no cumplirse.

Si bien es cierto lo anterior, también es cierto que para plazos de inversión de 5 años o más las posibilidades estadísticas de perder se reducen.

En todo caso, esta estrategia más sofisticada solo tiene sentido para:

  • Personas con un nivel razonable de conocimientos financieros.
  • Inversores con unas carteras bien diversificadas y ajustadas a su perfil de riesgo.
  • Individuos con cierto margen de maniobra financiera y emocional para asumir imprevistos.

Y claro, idealmente:

  • Un diferencial entre rentabilidad esperada/interés del préstamo relevante. 
  1. Como muestra el cuadro superior, no basta con que el tipo de interés sea igual a la rentabilidad de nuestras inversiones: sobre esa rentabilidad debemos pagar impuestos, mientras que los intereses que pagamos por un préstamo de un coche no tienen ningún beneficio fiscal. Hacienda no nos devuelve nada sobre los intereses de un préstamo al consumo.

Después veremos otros aspectos también importantes a considerar.


Negociar el tipo de interés: una parte clave del proceso

Comprar un coche no es una decisión menor. Para la mayoría de las personas, comprar un coche representa la segunda mayor compra de su vida después de la vivienda. Se estima que un español, aunque es de los que más estira el uso de un coche (12/13 años) compra de media 4 a 5 coches en su vida. A pesar de ser una compra importante, sin embargo, muchas veces se afronta con menos rigor financiero y dedicación del que debería.

Uno de los puntos más ignorados —y más determinantes— es el tipo de interés aplicado al préstamo, leasing o renting.

Mientras que comparamos al céntimo el precio del coche o los extras, a menudo aceptamos sin cuestionar el tipo de interés ofrecido por la financiera o el concesionario. Esto es un error. Lo escribo en negrita:

El tipo de interés de un préstamo/renting/leasing sí es negociable

Al igual que en una hipoteca, el tipo de interés de un préstamo de un coche es negociable:

  • Puedes comparar ofertas entre entidades.
  • Puedes aportar tu historial como buen cliente.
  • Puedes beneficiarte de promociones de fabricantes o entidades con tipos muy reducidos.
  • O puedes esperar hasta que sea el momento oportuno, estirando un tiempo más el uso de tu coche actual.

Incluso en un leasing o un renting, el tipo aplicado (y el valor residual pactado) afecta de forma directa al coste total. Por tanto, dedicar tiempo a negociar el tipo de interés puede suponer miles de euros de ahorro a lo largo del contrato.

Si te tomas en serio la elección del coche, tómate igual de en serio cómo lo financias.

Obtener un 3% de financiación no es fácil, pero sí posible.

Esto puede ser posible:

  1. Si tienes una buena posición negociadora como cliente frente al banco o la financiera
  2. Si estás pendiente de ofertas especiales de financiación de las marcas
  3. Si pones en competencia diferentes servicios financieros
  4. Haces de la financiación una parte más de la decisión de compra. Esto  requiere tiempo. Puedes incluso decidir poner la marca/vehículo como decisión secundaria. O tener varias opciones muy similares donde la financiación pase a ser el factor de decisión final.

En mi caso se sumaron el caso 1) y 2) para obtener un 3% que sin duda considero excepcional.

En todo caso, ten en cuenta que hay marcas que ofrecen grandes descuentos si escoges su empresa financiera. Esto puede tener sentido claro, pero lo más probable es que estés pagando TAEs del 8% o más en la financiación. Difícilmente tendrás ambas cosas: un buen descuento en el coche y una buena TAE en la financiación. Pero hay que intentarlo.

Nueva llamada a la acción

Descapitalización y la opcionalidad del leasing

Más arriba hemos analizado únicamente los aspectos financieros.

Si bien endeudarse conlleva un coste, también debe considerarse el impacto de la descapitalización que implica pagar un coche al contado. Aunque desde un punto de vista estrictamente financiero puede parecer poco sensato asumir un tipo de interés superior al rendimiento de nuestras inversiones, muchas personas prefieren no liquidar su capital disponible.

Además, hay un factor bancario a tener en cuenta: para una entidad financiera, un cliente que mantiene inversiones y a la vez paga un préstamo suele percibirse como más solvente, siempre que tenga capacidad de endeudamiento.

Otro elemento que puede inclinar la balanza es la opcionalidad que ofrecen fórmulas como el leasing o el renting con valor residual. En el caso del leasing, es habitual que se pacte un valor de recompra al final del contrato; en el renting, en principio no se contempla, aunque algunos contratos lo permiten.

Este tipo de contrato (sobre todo el renting) permite disfrutar del coche durante un periodo determinado y, al finalizar, elegir entre devolverlo o quedárselo abonando una cuota final (valor residual). Es precisamente el caso que ilustro en la tabla de mi experiencia personal (Ver anexo I).

Cuando publiqué en LinkedIn un análisis sobre las finanzas de un coche eléctrico, algunos comentarios apuntaban a las dudas tecnológicas que genera su compra: duración de las baterías, autonomía, obsolescencia…. Pero estas incertidumbres también afectan —e incluso en mayor medida— a los vehículos de combustión, cuya venta estará prohibida en la UE a partir de 2035.

Vivimos en un contexto de transformación constante: coches eléctricos, conducción autónoma, avances tecnológicos acelerados…. En este entorno, contar con la opcionalidad que proporciona un leasing puede ser especialmente valioso, sin importar el tipo de vehículo.

No se trata de un argumento financiero en sentido estricto, sino más bien estratégico: disponer de margen de maniobra en un mundo cambiante también tiene un valor.

Conclusión sobre financiar o no un coche

Pagar al contado es, en general, la opción más prudente. Pero no siempre es la más eficiente, financiera o estratégicamente. Si puedes acceder a una financiación con bajo coste y tienes la capacidad (y el perfil) para invertir con éxito tu capital, financiar puede ser una decisión racional e inteligente.

La clave está en comparar el coste cierto del préstamo con la rentabilidad esperada. Y recordar que el análisis financiero sólo tiene sentido cuando se combina con el autoconocimiento y una buena planificación

La descapitalización que provoca la compra de un coche y la opcionalidad que permiten opciones como el leasing son aspectos también a considerar.

En el cuadro anterior hemos resumido los principales aspectos a considerar al elegir entre las distintas opciones de financiación para un coche.

En mi caso (no generalizable), opté por un leasing al 3%, aprovechando tanto mi experiencia como inversor como mi capacidad de maniobra financiera. En un entorno de constante evolución tecnológica, la posibilidad de quedarme —o no— con el coche al final del contrato, gracias a un valor residual preestablecido, fue también un factor clave en la decisión. Más allá de los aspectos puramente de financiación que aquí he comentado, en mi caso me lancé sin dudas a comprarme definitivamente el coche eléctrico por el ahorro adicional en el consumo de carburante. Un cálculo simple me indicó que la mitad de la cuota del leasing me la pagaba el ahorro en combustible, haciendo la operación aún más interesante para mi caso de uso.

Espero que estas reflexiones te sean útiles. Al final, cada persona debe evaluar su situación financiera, sus preferencias, y sus circunstancias personales antes de tomar una decisión.

Porque las mejores decisiones no solo optimizan el presente, también abren puertas al futuro.

Anexo I: dos cuadros financieros completos

Mi caso: rentabilidad esperada de la inversión 7% anual. Coste de la financiación 3%

En caso de quedarme el coche (pago el valor residual), pagaría 56.141, con un coste de financiación de 3.381 €. Mientras obtendría por mis inversiones una rentabilidad antes de impuestos de 7.844 € que neto de impuestos serían 6.384 € con un saldo positivo de 3.003 € (6.384 €-3.381 €= 3.003 €).

Rentabilidad esperada de la inversión 5% anual. Coste de la financiación: 3%

Coste total del coche 56.141, con un coste de financiación de 3.381 €. Mientras, en este caso, obtendría por mis inversiones una rentabilidad antes de impuestos de 5.612 € que neto de impuestos serían 4.561 € con un saldo positivo de 1.180 € (4.561 € – 3.381 € = 1.180 €). En este caso, el diferencial es más ajustado e intervendrían en la decisión cuestiones como la descapitalización y opcionalidad.

Nota importante: en ambos casos, para simplificar los cálculos hemos supuesto que al final del plazo se liquida la inversión y se pagan los impuestos acumulados. Esto no tiene por qué ser así. El inversor puede seguir invertido y seguir beneficiándose de los efectos del interés compuesto y diferir además el pago de impuestos. Esto haría aún más favorable la opción de financiar.

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