Introducimos las Carteras K: invertir en lo que no cambia

En inversión, muchas decisiones se toman intentando responder a una pregunta muy difícil: qué va a funcionar mejor en el futuro.

Qué sector liderará la próxima década. Qué tecnología cambiará el mundo. Qué tendencia dará más rentabilidad. Qué país o región crecerá más.

El problema es que, aunque estas preguntas son atractivas, casi siempre son también muy inciertas.

Por eso, en inbestMe hemos introducido las Carteras K, una nueva colección de carteras (perfiles del 1 al 10) diseñadas y lanzadas en colaboración con El Proyecto K , iniciativa de Pablo González Vidal y Joan Tubau, con una filosofía distinta: en lugar de intentar predecir lo que va a cambiar, invertir en aquello que probablemente no va a cambiar.

Nota importante: para llevar a cabo esta colaboración  Pablo González Vidal (a través de Gofar Consulting SLU) y Joan Tubau han sido dados de alta y registrados como agentes exclusivos de inbestMe

Una idea sencilla, pero muy poderosa

La lógica detrás de las Carteras K tiene una conexión con una reflexión que se ha vuelto muy influyente en el mundo empresarial y de la inversión popularizada por Jeff Bezos y que dice que casi nadie le hace: «¿Qué es lo que no va a cambiar en los próximos diez años?«. No qué habrá de nuevo, sino qué permanecerá.

Es más fácil construir con criterio sobre las constantes que sobre las predicciones.

La mayoría de inversores intentan anticipar cuál será el próximo gran ganador. Pero a largo plazo, muchas veces resulta más robusto apoyarse en necesidades estructurales de la economía y de la sociedad: aquello que seguirá siendo importante dentro de 10, 20 o incluso 50 años. Salud, alimentación, energía, vivienda, innovación tecnológica. No hablamos de modas. Hablamos de permanencia.

Ese es precisamente el espíritu que inspira a las Carteras K: una forma de invertir pensando menos en el ruido del corto plazo y más en las grandes bases que sostienen el crecimiento económico en el tiempo.

El origen: la metodología de El Proyecto K

El lanzamiento de estas carteras no nace de una ocurrencia comercial, sino de una forma concreta de entender la inversión.

El Proyecto K se ha centrado en muchas de las ideas que comparte con la misión de inbestMe de promover la educación financiera. En 2024 Pablo y Joan dieron un paso más en esa dirección al llevar esa educación al terreno de la aplicación práctica: inversión indexada, construcción de carteras, análisis de costes, diversificación real y mantenimiento disciplinado de una estrategia de largo plazo. Pero su propuesta va más allá de la técnica: su metodología también pone el foco en el control de los sesgos conductuales, la gestión de la incertidumbre, la importancia del perfil de riesgo (el número K en su nomenclatura) y el rebalanceo como herramienta de estabilidad.

Hay una idea de fondo que encaja muy bien con la filosofía de inbestMe: invertir mejor no consiste en adivinar el futuro, hacer market timing, ni hacer muchos movimientos, sino en construir una estrategia sólida, eficiente y diversificada que pueda mantenerse en el tiempo. 

Una gran parte de todo esto es compartido. Por eso esta colaboración tiene sentido.

Qué son las Carteras K: indexación basada en sectores

Una de las ideas troncales de la formación de El Proyecto K es el poder y la eficiencia de la indexación, también denominada a menudo gestión pasiva. Aunque desde el Proyecto K reconocen plenamente las virtudes de la indexación con diversificación geográfica —base sobre la que se construyen la mayoría de las carteras de inbestMe, tanto en fondos indexados como en ETFs o planes de pensiones—, su especialización se ha centrado en las Carteras K, es decir, en una aproximación a la indexación con una visión sectorial.

Las Carteras K son por tanto una nueva gama de carteras indexadas dentro de inbestMe, diseñadas para quienes quieren invertir  sobre una estructura sectorial, sin olvidar la diversificación.

En el diseño de las carteras K hay 3 clases de activo fundamentales que se combinan en función del perfil de riesgo:

  • Renta fija
  • Renta variable sectorial, apoyándose en los sectores “que no cambian”
  • Oro 

Por tanto las dos grandes diferencias de las Carteras K respecto a la mayoría de las carteras indexadas es la utilización de la distribución sectorial para la exposición a renta variable (que es más o menos alta en función del perfil de riesgo) y el uso del oro. El oro tiene un peso relevante en la distribución de las carteras K pudiendo alcanzar hasta un 20% y en todo caso más importante que en las carteras de ETFs de inbestMe que nunca sobrepasa el 10% o que en las carteras de fondos indexados (carteras geográficas en nomenclatura Proyecto K)  que es nulo.

Tanto El Proyecto K como inbestMe recomiendan establecer aportaciones recurrentes que se pueden automatizar totalmente. A partir de ahí, inbestMe se encarga, mediante procesos automáticos, de mantener la cartera alineada con la estrategia definida. En el caso de estas carteras, se considera que un rebalanceo anual es suficiente. Este enfoque contribuye además a optimizar la fiscalidad, al evitar operaciones de compraventa que no aportan valor (en estas carteras no se ejecutan OFI). Por último, todos los ETFs utilizados son de acumulación.

Se  puede acceder a estas carteras a partir de 5.000 €. Se puede y se recomienda automatizar aportaciones recurrentes, de cualquier importe aunque idealmente deberían superar un mínimo de 150€ para asegurar que se activan compras y rebalanceos de posiciones. Las aportaciones adicionales también son recomendables ya que evitan que el algoritmo genere ventas para poder descontar las diferentes comisiones que se generan mensualmente.

La gama cuenta con 10 perfiles de riesgo, desde el perfil 1, Muy Conservador,  hasta el perfil 10, Máximo Riesgo, para que cada inversor encuentre el punto de equilibrio adecuado entre rentabilidad potencial y volatilidad asumible. 

El proceso de alta en inbestMe está totalmente digitalizado (se puede hacer en 10 minutos) y está diseñado para recomendar el perfil de carteras adecuado para cada cliente en función principalmente de sus objetivos, situación patrimonial y perfil de riesgo.

Una propuesta coherente con la inversión indexada

Aunque las Carteras K tienen personalidad propia, su filosofía conecta directamente con los principios que en inbestMe llevamos años defendiendo:

  • Menos predicción, más proceso. Los inversores suelen sobreestimar su capacidad de anticipar el mercado. Una cartera bien diseñada depende más de los objetivos de cada uno y del proceso que del acierto puntual.
  • Diversificación real. Cuando no sabemos con certeza qué será lo mejor, la diversificación deja de ser una opción estética y se convierte en una necesidad. El oro aporta una diversificación adicional en la estructura de las carteras.
  • Costes bajo control. La evidencia demuestra una y otra vez que los costes importan. El Proyecto K también pone el foco en ello dentro de su metodología de construcción de cartera y selección de ETFs. Los costes de gestión oscilan entre el 0,13% y el 0,41% en función del volumen gestionado, al que se le suman 0,11% de trading y custodia (baja a 0,06% a partir de 1M de Euros). Las carteras soportan un TER medio del 0,18% de los ETFs que constituyen la cartera (el TER oscila entre el 0,10% del perfil al 0,22% del perfil 10).
  • Rebalanceo y disciplina. Mantener una cartera alineada con su objetivo exige disciplina. Por ello, resulta recomendable sistematizar las aportaciones. El rebalanceo forma parte de esa lógica de mantenimiento ordenado y, en este caso, se ha optado por una periodicidad anual. Así, la inversión puede funcionar en gran medida en piloto automático —como sucede en el resto de carteras de inbestMe—, reduciendo el impacto de los sesgos de comportamiento.

¿Qué resultados han mostrado hasta ahora?

El diseño sectorial de las carteras no es nuevo para Pablo González Vidal. Pablo aprendió la eficiencia de este modelo gestionando un fondo.

Pablo ha trasladado la eficiencia de este modelo a la indexación con ETFs con resultados excelentes.

Conviene ser muy claros: las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Pero cuando se lanza una nueva propuesta, es normal que el inversor quiera entender cómo se ha comportado en los datos observados hasta ahora.

Según las métricas del período desde que el Proyecto K empezó con estas carteras, enero 2024 hasta enero 2026, las Carteras K han mostrado un comportamiento sólido en todos los perfiles, con un ratio excelente entre rentabilidad y riesgo.

Lo que más llama la atención no es solo la rentabilidad absoluta, que es destacada en todos los perfiles, sino la calidad ajustada al riesgo. Un Ratio de Sharpe (rentabilidad corregida por riesgo) con un promedio en torno al 1,5  indica una estrategia que ha generado rentabilidad de forma consistente sin asumir riesgos excesivos.

Para ponerlo en perspectiva (ver gráfico superior): el perfil 7 (perfil de inversor medio en inbestMe) ha acumulado un +41,9% en este período frente a los ya excelentes del +32,1% de las carteras de fondos indexados de inbestMe, con una TAE excepcional del 17,6%, volatilidad del 8,7%, Sharpe de 1,8 y pérdida máxima del -12,6%. Una muestra del tipo de relación rentabilidad-riesgo que la estrategia ha conseguido mantener (algunos parámetros desde el inicio no son realmente comparables por que el periodo desde inicio es muy diferente).

Puedes ver las estadísticas de los demás perfiles clicando aquí.

En el gráfico superior comparamos diferentes perfiles 7 (en el máximo rango disponible) y vemos como la Carteras K (perfil 7, en azul en el gráfico) ha obtenido la mejor rentabilidad con un +41,9%. Es cierto que la carteras K se han beneficiado (como así ha sido también para las carteras de ETFs de inbestMe) del impresionante rally del oro (que como hemos dicho en las carteras K tiene un peso de hasta el 20%). Pero también es cierto que un backtest desde agosto del 2021 realizado por el Proyecto K muestra resultados óptimos, con una TAE cercana al 11% para el perfil 7.

Para qué tipo de inversor pueden tener sentido

La incorporación de las Carteras K a inbestMe está pensada, en primer lugar, para ofrecer una solución automatizada a los seguidores y clientes de El Proyecto K, especialmente a quienes se identifican con su filosofía de inversión.

Pero, de forma más general, las Carteras K pueden resultar especialmente atractivas para inversores que:

  • buscan una estrategia de largo plazo con una narrativa de inversión clara y coherente, y que conectan con la idea de invertir en lo que no cambia;
  • prefieren apoyarse en tendencias estructurales de largo recorrido antes que en apuestas tácticas de corto plazo;
  • valoran la diversificación, el control del riesgo y la disciplina como pilares de una buena estrategia de inversión;
  • desean una cartera gestionada dentro del ecosistema inbestMe, pero con una filosofía diferenciada;
  • y entienden las virtudes y la flexibilidad que ofrece el uso de ETFs para construir una cartera

En todo caso, los seguidores o clientes de El Proyecto K tienen a su disposición toda la gama de carteras de inbestMe. Entre ellas, también destacan como alternativa natural nuestras carteras indexadas con diversificación geográfica con fondos indexados.

Las Carteras K no están pensadas para quien busca adivinar el próximo pelotazo. Están orientadas a quienes entienden que, en inversión, muchas veces el verdadero valor está en evitar errores graves, mantener el rumbo y construir con paciencia “sobre lo que no cambia”.

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