Carta a los inversores de la Cartera K: resultados del primer semestre de 2026

No es un informe. Es una carta. Hemos venido a ganar dinero, sí, pero también a divertirnos.

La misma piedra, cuatro años después

Cuando dejé la gestión institucional me prometí a mí mismo que jamás volvería a escribir una carta a los inversores que no se leía ni mi madre. Y aquí estoy de nuevo, cuatro años más tarde, para que luego digan que el humano es el único ser que tropieza dos, tres y hasta cuatro veces con la misma piedra.

Pero esta vez quiero que sea diferente. No te quiero escribir la típica carta que no se lee ni tu madre. Hemos venido a ganar dinero, sí, pero también a divertirnos.

Yo tengo la mala costumbre de reírme de casi todo. Me cuesta mantener la seriedad hasta en un funeral —ese es mi sino—. Creo que me viene de mi tío Ramón, que se paseaba con su hermano eligiendo su nicho:

— Me gusta esquinado y que le dé el sol.

— No sé… por aquí pasa demasiada gente, yo prefiero uno más tranquilo.

— Tienes razón, después de todo aquí se viene a descansar en paz.

Y en paz está, seguro…

También leo mentes. Ahora mismo estás pensando: «este hombre qué se ha bebido, que me habla de nichos y yo lo que quiero es que me cuente qué va a hacer Telefónica mañana».

El buen inversor descansa en paz

Pues mira: el buen inversor se parece más al que descansa en la paz eterna que al que se pasa el día leyendo noticias. Yo hubo un tiempo en que las leía, no te voy a engañar. Todos los primeros viernes de cada mes ahí estaba, a las 14:30 hora central europea, esperando el dato de empleo no agrícola de Estados Unidos.

— ¿En serio?

— En serio.

¿Se puede ser más aburrido? Sí se puede, pero hay que esforzarse mucho.

Hace años que ni lo miro. Me da exactamente igual, porque al mercado también le da exactamente igual. Quizás no en la primera hora, pero a los diez años nadie se acuerda del dato de empleo que salió en julio de 2026. Así que mejor estás en el chiringuito tomándote unas bravas.

Pero bueno, vamos al tema, que me disperso: las Carteras K. ¿Cómo lo han hecho el primer semestre de 2026?

Te iba a decir que me importa lo mismo que el dato de empleo de julio, pero supongo que tú aún no estás a mi nivel de subconsciencia inversora. Necesitas certezas, necesitas que alguien te diga que todo va bien.

¿Cómo le ha ido al precio de tu casa este semestre? Ah, ¿que no tienes ni p… idea? Pues eso mismo deberías hacer con tus inversiones financieras. Pero me temo que no me vas a hacer caso, así que vamos con el tema.

«El buen inversor se parece más al que descansa en paz que al que lee noticias.»

Un equipo, no una estrella

Voy a coger una Cartera K8 para analizar el primer semestre. Recuerda: las Carteras K son eternas porque invierten en lo que no cambia, vía índices, de manera eficiente en costes y bien diversificadas.

¿Y qué significa esto?

Cuando una cartera está bien diversificada, sus componentes se comportan de manera diferente. Ese es el santo grial de la inversión: no saber qué activo lo hará bien en los próximos diez años —eso no lo sabe nadie, ni siquiera tu cuñado—, sino tener un equipo donde cada uno de sus componentes lo hace bien en un momento dado.

En este convulso inicio de año hemos tenido justo eso. Déjame que te lo cuente activo por activo, porque es una pequeña película.

El oro

Tuvo su protagonismo inicial y alcanzó máximos históricos… para desde ahí caer y caer, y dejar, como siempre, con cara de tonto al que compró en el máximo. Cerró el semestre siendo el activo más flojo de la cartera. ¿Y sabes qué? Perfecto. Para eso lo tenemos: para que unas veces tire del carro y otras se quede rezagado mientras otro toma el relevo.

La energía y la tecnología

De repente se desató una guerra y, pum, el estrecho de Ormuz cerrado. Mientras las tecnológicas caían, la energía volaba. Genial, como me gusta la descorrelación. Pero la tecnología de repente dejó de caer y empezó a volar otra vez, mientras el oro seguía flojo y la energía se desplomaba.

Los defensivos

Unos días subían salud, utilities y consumo básico; otros días subía la tecnología. Cada uno a su ritmo. ¿Y todo esto en qué se materializa?

En qué se materializa

En esto. Y no te voy a marear con ratios griegos ni con la rentabilidad anualizada —que a seis meses es un truco de feria: coger medio año y multiplicarlo como si el resto del año fuera a repetirse igual es de todo menos serio—. Te doy lo que pasó en el semestre, tal cual.

+9,1 %
Rentabilidad del semestre
10.000 → 10.911 €
10,9 %
Volatilidad anualizada
cartera «agresiva»: 15–22 %
−4,0 %
Máxima caída
recuperada en 2 meses

911 euros de ganancia bruta sobre 10.000. Pero la cifra que me importa no es esa. La que me importa es la de al lado: una cartera que apenas se movió un 10,9 % de volatilidad y cuyo peor susto fue un −4,0 %… teniendo dentro activos que se pegaron unas galletas del 15 %, del 20 % y más.

La peor caída, en perspectiva

Un −4,0 % de caída máxima que, además, se recuperó en dos meses (tocó fondo en marzo, máximos de nuevo en mayo). Traducido: si hubieras metido 100.000 € justo en el peor momento posible, llegaste a ver 96.046 € en tu cuenta antes de que se recuperara. Eso, en un semestre con una guerra de por medio, no es suerte. Es construcción de cartera

Cada uno bailando a su ritmo

Ya sé que prometí no aburrirte con ratios. Pero soy gestor cuantitativo y esto hay que perdonármelo: la correlación va conmigo, como el balón con el futbolista. Y esta es la imagen que resume todo el semestre. No la mires con miedo, mírala como un mapa de baile: verde = dos activos que se mueven al revés o por libre (bueno para ti); rojo = dos activos que van de la mano (redundantes).

Matriz de correlaciones por clase de activo. Cartera K8 – S1 2026.

Fíjate en las casillas verdes, que son las que te hacen ganar dormido:

Energía contra tecnología: −0,82. Cuando una vuela, la otra cae. Así de brutal. Dos sectores de renta variable, los dos volátiles —la energía todavía más que la tecnología—, moviéndose casi en espejo.

Energía contra bonos, y energía contra salud: −0,57. El sector inflación protegiendo justo cuando lo defensivo sufre.

Tecnología contra inmobiliario: −0,44. Otro contrapeso más dentro del mismo equipo.

¿Y sabes en cuánto se traduce todo este baile? Aquí está el dato que resume la carta entera:

La cartera se movió un 10,9 % de volatilidad.
La media ponderada de sus activos por separado se habría movido un 21,3 %. Es decir: combinar piezas que no bailan a la vez eliminó un 49 % del riesgo —sin renunciar a rentabilidad esperada—. Eso es diversificación de la buena. No es tener muchos fondos: es tener fondos que NO se muevan igual.

Con qué quiero que te quedes

No con el +9,1 % de un semestre suelto, que es ruido. Ni con quién ganó este medio año. Quédate con esto: tu cartera aguantó una guerra, un cierre del estrecho de Ormuz y un oro haciendo el pino, y su peor susto fue un −4 % recuperado en dos meses. Porque cuando uno flaqueaba, otro salía a dar la cara.

Confianza. Mentalidad. Cartera eterna.
Invertimos en activos escasos, vía índices, baratos y bien combinados. El dinero es abundante —se imprime—; lo escaso, por definición, sube de precio. Y no necesitas acertar el próximo titular: necesitas un equipo donde cada pieza baile a su ritmo. Eso es lo que tienes.

Así que ya sabes: deja de mirar la cartera todos los días, olvídate del dato de empleo de julio y vete al chiringuito a por esas bravas. Si has llegado hasta aquí y por lo menos te has reído una vez o has entendido por qué llevas energía y oro en tu cartera, esta carta ha hecho su trabajo. Que, oye, no era poco.

Un abrazo,

Pablo González Vidal

El Proyecto K · Cartera K8

Rentabilidades en bruto (antes de impuestos), sobre el comportamiento histórico de la Cartera K8 en el periodo enero–junio 2026. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Documento con fines educativos; El Proyecto K no es una entidad de asesoramiento financiero regulada por la CNMV.

ANEXO

Más allá del semestre

Si has llegado hasta aquí y quieres mirar más allá de estos seis meses, aquí tienes la prueba en frío. He cogido los últimos 14 semestres de la Cartera K8 y los he puesto al lado del mercado global (MSCI ACWI, vía el ETF SPYY). El mensaje de toda la carta, en un gráfico: la rentabilidad se baraja cada seis meses —eso es suerte—, pero el perfil de riesgo se mantiene semestre tras semestre.

14 / 14
semestres K8 menos volátil que el mercado
sin una sola excepción
beta 0,63
K8 se mueve 0,63% por cada 1% del mercado
amortiguación
54% / 74%
captura de caídas / subidas
asimetría favorable

Lo que dicen los números

La K8 fue menos volátil que el mercado en los 14 semestres, sin una sola excepción, con una volatilidad media del 70% de la del ACWI (9,2% frente a 13,0%). Su beta es de 0,63: cuando el mercado se mueve un 1%, la cartera solo se mueve un 0,63%. Y donde más importa —en las caídas— captura apenas el 54% de los descensos frente al 74% de las subidas. Esa asimetría explica que su peor caída fuese del −11,7% frente al −19,2% del índice: en 2022 la K8 cerró +1,7% mientras el mercado perdía −5,4%; en el COVID cayó la mitad. El colchón lo aportan el 20% de oro y los bonos, no la suerte.

¿Y la rentabilidad? Depende de dónde empieces a mirar, y por eso no sirve para juzgar el corto plazo. En esta ventana el mercado renta dos décimas más que la K8 punto a punto, pero en horizontes móviles de 3 y 5 años la K8 va por delante y con el 92% de los periodos de doce meses en positivo. La cartera llega a un destino parecido —o mejor— soportando un tercio menos de sobresaltos por el camino. Eso es lo que sí se repite.

Y una lente más: la eficiencia de cada semestre —rentabilidad dividida entre volatilidad—. Aquí la K8 gana 9 de los 14 semestres, y en los tres de verdadero susto (COVID, 2022 y la primavera de 2025) gana los tres. El mercado solo se impone en los tramos de euforia alcista, donde la renta variable pura corre más. Pero la eficiencia, como el riesgo, se mantiene; la rentabilidad bruta va y viene.

Detalle semestre a semestre

R/R = rentabilidad del semestre ÷ volatilidad (eficiencia); gana quien tiene el R/R más alto. Fuente: motor de backtest de El Proyecto K (datos EODHD, cierres diarios). Cartera K8 (perfil 8/10) = 70% RV sectorial MSCI World + 10% bono gobierno EUR 10-15Y + 20% oro. Volatilidad anualizada desde retornos diarios; la ratio K8/ACWI ≈ 0,70× coincide con la vol mensual de la herramienta. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.

2 comentarios

  1. Grandísimo artículo Pablo. Ya no se trata del análisis sino de la tranquilidad eterna de las carteras K. Abrí hace poco una cuenta en inbestMe con la Cartera K8, y «step by step» se supera a diario. Y yo a dormir tranquilo y mis bravas en el chiringuito;)

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