Según el INE, el 26,4 % de los hogares españoles vivía en una vivienda en compra con pagos pendientes. Estar hipotecado es algo, por tanto, bastante habitual.
Si a final de mes te queda algo de liquidez, es normal que te preguntes:
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Toggle¿Debería amortizar mi hipoteca o invertir ese dinero para el futuro?
Esta es una de las decisiones financieras más habituales… y también una de las más complejas. La respuesta depende de varios factores: el tipo de interés de tu hipoteca, tus objetivos, tu tolerancia al riesgo y tu horizonte temporal.
Aunque probablemente, el factor más determinante sea tu propia percepción de lo que significa sentirte financieramente cómodo.
Veamos los principales factores a tener en cuenta a continuación.
¿Por qué puede tener sentido amortizar?
Amortizar anticipadamente una hipoteca (ya sea reduciendo cuota o plazo) permite:
- Reducir los intereses totales a pagar.
- Liberarte antes de una deuda a largo plazo.
- Obtener un rendimiento “garantizado” equivalente al tipo de interés del préstamo.
Por ejemplo, si tu hipoteca tiene un tipo del 3%, amortizar equivale a una “rentabilidad segura” del 3%. Además, en España, las comisiones por amortización anticipada están limitadas por ley y suelen ser muy bajas o inexistentes.
En general, es más recomendable desde el punto de vista financiero considerar la amortización al inicio de la vida de la hipoteca, ya que es cuando más pesan los intereses en las cuotas. Aunque es probable que sea el periodo más difícil para hacerlo.
También es mejor desde el punto de vista financiero amortizar tiempo que no reducir cuota. Aunque lo segundo tiene el efecto psicológico positivo de saber que pagaremos menos al mes.
¿Y por qué invertir puede ser más eficiente?
Invertir tu dinero, especialmente a largo plazo, te permite:
- Buscar una rentabilidad potencial superior al coste de la hipoteca.
- Aprovechar el efecto acumulativo del interés compuesto.
- Mantener la liquidez y, por tanto, cierta flexibilidad financiera.
- Diferir la fiscalidad si usas fondos de inversión o carteras indexadas como las de inbestMe.
Históricamente, una cartera diversificada como las de inbestMe ha ofrecido rentabilidades medias anuales entre el 3,5% y el 7% a largo plazo.
Tal como están ahora mismo los tipos de interés de las hipotecas, esas rentabilidades podrían superar el coste financiero de la hipoteca, aunque con más volatilidad.
Eso sí, antes de invertir es recomendable tener constituido un fondo de emergencia precisamente para que esa volatilidad no nos haga tomar decisiones precipitadas en nuestro plan de inversión y lo podamos mantener en el tiempo.
¿Y si haces ambas cosas?
Una opción inteligente puede ser dividir la liquidez: amortizar parcialmente la hipoteca (especialmente si el tipo es alto y mejor recortando el tiempo) y destinar el resto a una cartera de inversión adaptada a tus objetivos.
Así tienes lo mejor de los dos mundos, aunque parcialmente.
Buscar el importe óptimo financieramente (ver aspectos fiscales a continuación) para cada tramo puede tener sentido, pero probablemente lo que tenga más sentido es lo que a ti te haga sentir más cómodo o más libre, financieramente.
¿Qué ventajas fiscales hay por mantener/reducir la hipoteca?
Depende de cuándo compraste tu vivienda habitual:
- Antes del 1 de enero de 2013: puedes deducirte el 15% de lo pagado (cuotas o amortizaciones) hasta un máximo de 9.040 € al año por persona. Esto supone hasta 1.356 € anuales de ahorro fiscal por titular, por lo que puede interesar mantener parte de la hipoteca viva para seguir aprovechando la deducción.
Por tanto, si estás en esta situación, puede ser recomendable amortizar solo hasta el límite de no perjudicar deducible, dejando parte del capital sin amortizar para seguir beneficiándote de la deducción durante más años.
Esto vale también a la contra. Si lo pagado anualmente está por debajo de ese máximo, te puede convenir amortizar hasta ese máximo para optimizar la deducción anual.
- A partir de 2013: la deducción desapareció. No hay ventajas fiscales por mantener la hipoteca y la decisión debe basarse en criterios estrictamente financieros.
¿Qué deberías tener en cuenta?
En resumen, los factores más importantes a tener en cuenta son:
| Factor | Amortizar hipoteca | Invertir |
| Tipo de interés | Cuanto más alto, más rentable amortizar | Cuanto más bajo, más sentido tiene invertir |
| Horizonte temporal | Irrelevante | Requiere largo plazo (>5 años) |
| Perfil de riesgo | Conservador | Necesita tolerancia a la volatilidad |
| Fiscalidad | Posible deducción si es anterior a 2013 | Diferimiento fiscal plusvalías con fondos de inversión |
| Capacidad financiera “liquidez” | Se reduce al amortizar | Se mantiene si inviertes |
Conclusión sobre amortizar hipoteca o invertir
No hay una única respuesta.
Amortizar puede ofrecer tranquilidad y ahorro asegurado en forma de menos intereses. Sin duda, en general, reducir deudas es lo más aconsejable.
Mantener un importe razonable de hipoteca puede ser una decisión inteligente, sobre todo si el interés que pagamos es reducido.
Invertir, y mantener cierta liquidez puede dar lugar a un mayor potencial de crecimiento y sensación de libertad financiera. Dejando de lado los temas fiscales (ya que cada vez afectan a menos personas) todo depende de tus objetivos, del coste de tu hipoteca y de tu perfil inversor.
Se trata de encontrar tu bienestar financiero, o tu equilibrio personal entre:
- estar sanamente hipotecado: un importe de hipoteca controlado que te haga sentir tranquilo y
- tener cierta libertad financiera: mantener un mínimo grado de “liquidez” (capacidad financiera) y potencial de crecimiento.
Si lo analizas verás que ambas cosas tienen sentido.
Tú debes decidir el grado de cada cosa. Tiene que ver con lo que decíamos al inicio: tu propia percepción de lo que significa sentirse financieramente cómodo.
En inbestMe te ayudamos a analizar tu situación y a construir una cartera optimizada para ti.
Tú decides el ritmo, nosotros te ayudamos a recorrer el camino.








