Acabamos de cerrar un trimestre a la baja en los mercados.

Por fin un trimestre a la baja en los mercados

Los mercados bursátiles acaban de registrar, por fin, el primer trimestre a la baja desde el tercer trimestre de 2015. La Bolsa mundial (medida por el ACWI), después de un buen mes de enero (+1,7%) lleva dos meses en negativo con un -2,3% y -3,2% acumulando en el año un -3,8%. Hacía muchos meses desde enero del 2016 donde los mercados cayeron un 6% que no se registraban estas pérdidas en medio de una tranquilidad inaudita. La renta fija tampoco ha sido un refugio en este periodo y no ha estado exenta de pérdidas, aunque más moderadas y, por ejemplo, la renta fija mundial (representada por XBAE) también se ha dejado casi un 1% en este periodo.

Parece que hemos experimentado un cambio de sentimiento en los mercados y hemos pasado de un período de extrema baja volatilidad a un período de alta volatilidad. Es imposible predecir cuánto durará este cambio, pero es conveniente tener conciencia de lo que son los mercados bursátiles. Si miramos más abajo en los gráficos del VIX (el índice del miedo) lo único que ha pasado es que la volatilidad ha vuelto a la “normalidad.


Fuente: elaboración propia con datos históricos del VIX

La volatilidad ha vuelto a la normalidad

Tener conciencia de lo que son los mercados bursátiles es imprescindible para adaptar nuestra psicología financiera. Ya hemos advertido en otras ocasiones que los mercados alcistas tienden a ser poco vistosos porque cuando suben lo hacen lentamente. Es decir, no salen en los titulares ya que las subidas no se producen con días de rentabilidad espectacular sino como una acumulación de días de pequeños incrementos, pero constantes. Por el contrario, cuando bajan los hacen de forma mucho más brusca y enseguida se producen titulares en prensa y televisión.
Mirando el gráfico superior, se puede observar cómo la volatilidad en el mercado bursátil puede ser contradictoria. Los mejores días de actividad se suelen ver en los mismos entornos de mercado que en los peores días de inactividad, que ocurren durante los mercados inestables y con tendencia a la baja. Las mejores ganancias diarias y las peores pérdidas diarias se reflejan en el gráfico en verde y rojo. Se puede observar que los mejores y peores días tienden a agruparse durante períodos de mayor volatilidad.

Cuantos más gráficos miramos más riesgo percibimos

Muchos conocen aquel refrán que dice “Ojos que no ven, corazón que no siente” transmitiendo que las personas no sufren por lo que no saben. Para los mercados bursátiles podríamos modificar el refrán a “gráfico que no veo, pérdida que no sufro”. Ya hemos hablado en otras ocasiones que los inversores sentimos lo que se denomina la aversión a la pérdida. Esta aversión a la pérdida significa, en resumen, que las pérdidas, de forma instintiva (es decir sin darnos cuenta), nos hacen sufrir el doble que lo bien que nos sientan las ganancias.

Esta aversión a la pérdida es la razón principal por la cual el inversor medio tiende a tomar decisiones más cargadas de emociones o de visceralidad cuando los mercados caen, lo que provoca vender como resultado del pánico durante una tendencia bajista del mercado. El inversor medio se auto somete sin darse cuenta al peor de los pecados que es vender cuando está barato el mercado y comprar cuando está caro siguiendo el “ciclo psicológico del inversor medio” que ya hemos reproducido en otras ocasiones. Actualizado el gráfico a abril 2018 vemos como en algunos inversores empieza a aparecer la ansiedad de nuevo.

Lo peor es que se ha demostrado que esa aversión a la pérdida es además miope o incluso ciega. Eso significa que cuanto más a menudo revisamos nuestras carteras, más probabilidades hay de que veamos (y por tanto suframos) pérdidas. Y cuanto más a menudo vemos pérdidas, más a menudo experimentamos la aversión a la pérdida, lo que se convierte en un círculo vicioso para nuestra débil psicología financiera.

Durante los entornos de mercado volátiles, resulta tentador prestar más atención de lo habitual a tu cartera y la aversión a la pérdida (que recordemos domina nuestra débil psique) hará que probablemente genere más dolor y posibles errores en nuestras decisiones financieras. Los entornos de mercado volátiles nos tientan a tomar decisiones innecesarias y a realizar cambios incoherentes con nuestros objetivos de inversión.

Es conveniente tener cierta conciencia de cómo se comportan estadísticamente los mercados. Conocer que las situaciones de mercado volátiles son intrínsecas a estos, puede ayudar a los inversores a prepararse para un espectro mucho más amplio de resultados en el corto plazo (y que puede implicar aceptar pérdidas en el corto plazo) y concentrarnos en lo que realmente importa que son las expectativas de rendimientos medios a largo plazo que, si le damos tiempo a nuestro plan financiero, se cumplirán.

Concéntrate en tu parte, tu plan financiero y el “input”

No dejaremos de insistir en la necesidad de elaborar un plan financiero y crear una cartera bien diversificada de acuerdo a nuestros objetivos financieros de largo plazo. Valdría la pena registrar claramente los parámetros básicos de ese plan. Por ejemplo, escribir en un papel (o grabar en nuestra memoria) algo tan simple como:

“Tengo un plan a 5,10,15, 20 años (cuanto más a futuro sea, mejor), que busca obtener una rentabilidad (alta, media o baja) y para ello estoy dispuesto a aceptar una volatilidad (alta, media o baja). Ahorraré e invertiré regularmente X cantidad o X% al (mes, trimestre, año -cuanta mayor regularidad, mejor-) y solo reevaluaré mi plan cada (3, 5, 8 años -cuanto menos se haga, mejor-) o cuando mis circunstancias personales o financieras cambien significativamente”.

Un plan tiene un input, un ouptut y un mantenimiento. El input es nuestro contrato con nosotros mismos, nuestra inversión inicial y las inversiones adicionales o recurrentes. El ouptut es el capital acumulado o la rentabilidad obtenida. Sobre el output una vez establecido nuestro contrato (combinación de riesgo/rentabilidad aceptada en forma de perfil) poco puedo hacer, una vez he escogido una cartera bien diseñada, y dependerá más del tiempo que esté manteniéndome en mi plan que el de mirar su evolución o hacer cambios innecesarios llevados por la ansiedad que puede surgir en el día a día.

Por lo tanto, lo único que debo hacer es concentrarme en el input, mi parte. Es decir, no dejar de ahorrar e invertir cuando toca. También conviene hacer el “mantenimiento” de mi cartera: rebalancear, reinvertir dividendos y optimizar periódicamente la cartera.

Por lo demás, cuanto menos verifique el ouptut en el corto plazo, más alejado estaré del ruido de los mercados y de tomar decisiones innecesarias que nada tienen que ver con nuestro contrato y plan inicial. Si tienes tentaciones de hacer cambios lee el contrato tantas veces como sea necesario. Si no eres capaz de hacerlo por ti mismo ponte en manos de un buen asesor o servicio financiero, déjale hacer su trabajo y dale tiempo. De mientras, concéntrate en tu parte del plan y simplemente dedícate a vivir la vida que es mucho más importante que sufrir tu natural aversión al riesgo en el día a día.

Los mercados son una «montaña rusa” en el corto plazo. La volatilidad es el ticket necesario que debemos “comprar” o aceptar de esa “montaña rusa” para conseguir beneficiarnos de la tendencia alcista que tienen los mercados en el largo plazo. Basta con mirar los gráficos históricos de largo plazo, por ejemplo, de la bolsa americana. Por mucho que le pongamos filtros al gráfico (ajustes por la inflación y escala logarítmica) incluso las recesiones parecen anecdóticas en una tendencia irresistible al alza de los mercados que ha superado innumerables guerras y crisis de todo tipo (barras en gris).

Fuente: macrotrends.net

El siguiente gráfico nos recuerda que las rentabilidades promedio son solo eso, promedios que se obtienen de buenos y malos años. El 2018 ha empezado mal (ver pequeña barra a la derecha del gráfico en color rojo). Si le damos tiempo al tiempo esto será solo un anécdota, si reaccionamos visceralmente será la oportunidad perdida de beneficiarse que hay más verde que rojo en los mercados.

S&P 500 90 años de historia. Cada barra representa la rentabilidad de un año. Fuente: macrotrends.net

Tener conciencia de lo duro que puede ser seguir los mercados en el corto plazo (soportar las barras en rojo) y lo provechoso que puede ser invertir en el largo plazo nos hará ser mejores inversores y tener la posibilidad de alcanzar nuestros objetivos financieros (accediendo a las barras en verde).

Aunque la parte importante del mensaje de este artículo es recordar que no es necesario tener que percibir las pérdidas si nos focalizamos en nuestra parte del trabajo, seguir nuestro plan. Recuerda además que diversificando bien tu cartera de acuerdo con tu perfil reducirás en gran parte el riesgo implícito de los mercados.

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