¡La gran jugada!

A menudo recibimos impactos de nuestro entorno de que tal o cual persona se “hizo rico invirtiendo en …”, o apostó por tal empresa y «ganó digamos muchos ceros en poco tiempo”. No dudo que esto sea posible. Pero tengamos en cuenta que estas “apuestas” pueden ser de corto plazo y pueden tener que ver con la suerte.  Y si es suerte, también se puede girar en contra nuestra en la próxima “jugada” y perder lo ganado.

Es por ello que más que apostar por un caballo ganador es mejor pensar en tener un sistema que funcione. Aquel que no sólo funcione en el corto plazo sino que de forma más sistemática nos pueda dar buenos resultados en el medio y largo plazo. Una muy buena opción es construir una cartera de inversión.

¿Pero qué es una cartera de inversión o portafolio?

¿Qué tiene que ver una cartera de inversión con un equipo de futbol?

El inversor experimentado seguro que entiende la diferencia entre invertir en un activo de forma individual y construir una cartera de activos diversificados. Pero el inversor novel puede que no lo tenga tan claro. Intentaré explicarlo usando una analogía con el fútbol: es muy diferente comprar una estrella del fútbol e intentar hacer con ello un equipo a formar un equipo sólido que sea la suma de las virtudes personales de cada uno de sus jugadores. En el fútbol es mucho más importante construir un equipo que funcione como un bloque; si un entrenador consigue eso, su equipo se moverá en una única dirección y tendrá más oportunidades de alcanzar una meta común.

Podemos asociar el concepto de cartera de inversión a la de un conjunto de activos que funciona como un bloque para alcanzar un objetivo financiero mediante la combinación del rendimiento y la volatilidad esperada. Cuando un club decide su estrategia para ganar un título o mantenerse en una categoría, su entrenador tiene la opción de construir un equipo pensado para marcar muchos goles y ganar, aunque le marquen también alguno. Es decir, tomar riesgos sabiendo que puede perder un partido, pero al final ganará la liga.

Siguiendo con la analogía, el equivalente en finanzas sería una cartera para un inversor que no tiene miedo a las correcciones y la volatilidad porqué sabe que, invirtiendo una buena parte de su cartera en renta variable, a largo plazo tiene las de ganar.

En cambio, otro entrenador puede decidir todo lo contrario, crear un equipo más bien defensivo pensado para no perder. Esta sería una cartera con poco peso en renta variable, es decir poca volatilidad. El equipo marcará de media menos goles, pero también tendrá menos riesgos de que le marquen a él.

Los dos enfoques son correctos tanto en el terreno deportivo como en la inversión, depende del objetivo del inversor o del club. Lo importante es que el conjunto funcione y se tenga claro el objetivo y sus riesgos asociados. Si hablamos de fútbol, se trata de que funcione bien como un bloque a través de la conjunción de sus diferentes líneas. Si hablamos de finanzas, que la inversión esté optimizada por medio de la diversificación de activos dando un peso diferente a cada uno de ellos. Estos activos idealmente deben estar poco correlacionados y, por tanto, se mueven en diferentes direcciones igual que los jugadores tienen diferentes aptitudes que se complementan.

¿Qué tiene que ver la alineación de un equipo con la distribución de activos?

En otros artículos ya hemos hablado de lo que es la distribución de activos. El concepto de cartera de inversión está íntimamente a la distribución de activos. En el futbol un entrenador tiene que conseguir distribuir bien sus jugadores en las diferentes líneas, ataque, medio campo y defensa. Hacer una buena distribución de activos es equivalente a hacer una buena alineación o mejor dicho plantilla. Lo primero es pensar en la plantilla, es decir los más de 20 jugadores que nos van a permitir afrontar las diferentes situaciones durante una temporada. Esto trasladado a una cartera sería el equivalente a pensar en el arsenal de clases de activos que nos pueden servir para afrontar las diferentes situaciones de la temporada (o temporadas). Pero después hay que pensar en la alineación de cada partido o para una competición. Esto equivaldría a escoger del arsenal de activos (jugadores) aquellos que durante el horizonte considerado (partido o competición) nos pueden ayudar a conseguir mejores resultados. Aunque la analogía futbolística, lo reconozco, está cogida por los pelos, espero que haya servido para entender mejor conceptos tan claves como el de carteras y la distribución de activos que están más pensados para “hacerse rico” en el medio largo plazo que en tener una jugada de suerte. En inbestMe damos mucha importancia a la distribución de activos.

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