A menudo hemos compartido los sesgos que inconscientemente nos dominan y que nos hacen cometer errores. Para entender mejor esos sesgos recordaremos un problema clásico. El problema del bate y la pelota ilustra como nuestra mente nos hace “malas jugadas”.

El problema del bate y la pelota

Este problema es un clásico y dice como sigue:

“Un bate y una pelota valen 1,10€. El bate vale 1€ más que la pelota. ¿Cuánto vale la pelota?”

¿Tienes la respuesta? No te preocupes si te equivocas, la mayoría lo hace.

¿Porqué la mayoría se equivoca?

Nuestra mente tiende a ahorrar energía y, por ello, tiene tendencia a simplificar los problemas o a buscar atajos para resolver los problemas de forma más rápida.

En este caso, las personas tendemos a sustituir inconscientemente el «más que» cuando en el problema se enuncia “el bate cuesta 1.00 € más que la pelota” por una declaración absoluta “el bate vale 1.00 €”. Esto hace que sea más fácil hacer los cálculos. Si una pelota y un bate juntos cuestan 1.10€ y el bate cuesta 1.00€, entonces la bola cuesta 10 céntimos.

¿Ha sido esta tu deducción? Tal deducción es errónea pero no te preocupes, la mayoría caemos en ese error.

Solución… te puede ayudar hacerte con un papel y un lápiz y plantear el problema. De acuerdo con el enunciado:

Bate + Pelota = 1,10

Bate = Pelota + 1

Por lo tanto:

(Pelota + 1) +Pelota = 1,10

2Pelota = 0,10

Por tanto la solución es:

Pelota = 0,05

Bate = 0,05 + 1

Bate = 1,05

 

¿Porqué nos equivocamos al invertir?

Nuestra mente actúa de dos maneras para solucionar problemas, una rápida y más instintiva y otra más pausada y más racional. Cuando tomamos decisiones con la más rápida, nuestra mente se deje influir por sesgos cognitivos y emocionales. Por ejemplo, a la hora de invertir uno de los más conocidos es nuestra aversión natural al riesgo, el mismo que nos hace vender a la primera que hay una corrección en los mercados a pesar que nuestro horizonte puede ser de múltiples años.

Estos sesgos pueden actuar en múltiples decisiones. Y aunque parezca incoherente, también pueden afectar cuando tomamos decisiones financieras y por tanto cuando invertimos. Es por ello que a menudo se comenta que el principal problema para tener éxito en nuestras inversiones somos nosotros mismos. Es la explicación de porqué a menudo fracasamos como inversores. Ser conscientes de estos sesgos “naturales” nos puede ayudar a tomar mejores decisiones. Hay decisiones financieras y de inversión que conviene tomar de forma pausada y racional intentando dejar de lado ciertas emociones.

 

La variante del problema con un Ferrari y un Seat

Imaginemos el mismo tipo de problema con dos coches.

“Un Ferrari y un Seat valen 175.000€. El Ferrari vale 100.000€ más que el Seat. ¿Cuánto vale el Seat?”

 Siguiendo la misma simplificación nuestra mente nos diría que:

– El Ferrari vale 100.000€

– El Seat 75.000€.

Y es en ese momento cuando la mente nos puede enviar una señal de alarma. ¿Un Seat vale 75.000€?

Resolviendo de nuevo el problema:

Ferrari + Seat = 175.000

(Seat + 100.000) + Seat = 175.000

2Seat = 75.000

Seat = 37.500

Ferrari = 137.500

En este caso nuestra mente nos puede ayudar advirtiéndonos que un Seat difícilmente valdrá 75.000€.

Conoce tu perfil de inversor

 

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