Aunque creemos que el calendario no debe condicionar nuestras inversiones nos han programado para hacer un balance anual. El año 2018 va a pasar a la historia por el hecho de que casi todas las clases de activo, tanto la renta variable como la renta fija e incluso la mayoría de las materias primas, han tenido rendimientos negativos en el año. Este hecho no se producía desde hace casi 25 años.

Rentabilidades de las diferentes clases de activo medidas por los ETFs que los replican. Fuente: JustETF

De todas las clases de activo que usamos en nuestras carteras inbestMe Strategic solo el oro nos ha aportado algo de rentabilidad en el año (+1.7%).

– Toda la renta variable (en rojo en el gráfico) en todas las regiones del mundo ha estado en rentabilidades negativas en torno al 10% o incluso peor.
– Tener cierta exposición a renta variable con empresas de alto dividendo europeas nos ha ayudado a caer algo menos (8% vs 10%)
– Tener cierta exposición a renta variable con empresas del sector inmobiliario (en naranja) también nos ha ayudado a caer menos (6.7% vs 10%).
– La renta fija (en azul) que normalmente se comporta mejor en entornos de caídas bursátiles, también ha estado en negativo, en muchos casos con caídas del 3% al 4%. A destacar la caída de los bonos de mercados emergentes (8%). Aun así, cierta exposición a bonos gubernamentales de corto (-0.3%) y medio plazo (-0.4%), bonos convertibles (-0.7%) y floaters (-1.3%) también nos han ayudado a caer menos.

Por lo tanto, la alta diversificación de nuestras carteras no ha sido suficiente este año para compensar totalmente las fuertes caídas de la renta variable, aunque si para mitigar algo, cayendo menos.

Esto ha hecho que, de los activos que cubrimos en inbestMe Strategic, salvo el oro, el dinero líquido haya sido la clase de activo con mayor rendimiento (0% antes de la inflación) en el 2018. Pero esta no es la norma histórica. Y es más podemos afirmar que los mercados volverán de nuevo a subir por su tendencia natural alcista y el dinero líquido volverá a ser la peor opción para nuestro dinero por la erosión de la inflación.

Veamos por qué esto es así y por qué estamos seguros que los mercados volverán a subir.

¿Por qué invertir en el 2019? Los mercados volverán a subir

Un niño al nacer está destinado a crecer por ley de vida. En el mundo hay crisis, quiebras, guerras, conflictos, guerras comerciales. Constantemente estamos sometidos a malas noticias. Pero igual que por ley de vida un recién nacido está destinado a vivir y a crecer, la economía de un país y la del mundo en general también.

Las crisis no tienden a durar mucho tiempo. Igual que la humanidad evoluciona y desde la prehistoria ha tendido a evolucionar, pasando de la edad de piedra a la actual edad digital, la economía y la humanidad prospera (al menos desde una perspectiva capitalista).

100 años de historia del Dow Jones. Fuente: macrotends.net

Estamos tan seguros que los mercados volverán a subir, como que los mercados no han parado de hacerlo en los últimos 100 años.

Basta con mirar el gráfico de más arriba de 100 años de historia del Dow Jones. El inversor pesimista se fijará en las crisis (sombreadas en gris, en total 11 crisis). Durante estos 100 años no solo ha habido estas 11 crisis, sino que además, la humanidad ha vivido dos guerras mundiales devastadoras (Nota 1). Pero incluso el más pesimista deberá admitir que podríamos trazar una línea recta ascendente de izquierda a derecha y bastante empinada y que certifica que los mercados tienen una tendencia natural alcista.

¿Por qué? Pues porque, hay fundamentos sociales (el deseo a prosperar de la humanidad) y económicos que se manifiesta en la mejora de la productividad,y por tanto, de la riqueza que sirven de soporte a los mercados financieros.

Esta es una de las razones por las que el efectivo no es una buena inversión a largo plazo y, no tiene sentido mantener el que no necesitamos en el corto plazo, ya que la inflación supone un riesgo seguro, más que invertir.

Los estados estimulan un mínimo técnico de inflación y devalúan el efectivo tanto como convenga ya que su máximo interés es estimular la inversión.

Veamos con más detalle como los estados estimulan la expansión.

¿Por qué invertir en el 2019? Los estados estimulan la expansión

Los gobiernos (en general) quieren que el capitalismo funcione. No pueden controlar al 100% los mercados financieros, o no sería capitalismo, sería un mercado intervenido. Aun así, tienen muchas herramientas para usar y las utilizan con mayor o menor medida, a veces con más o menos acierto.

Por ejemplo, en momentos de incertidumbre cuando la gente no quiere invertir, el gobierno generalmente reducirá los tipos de interés para crear actividad económica. Esto hace que mantener dinero en depósitos no sea atractivo. Cuando los tipos de interés bajan, los rendimientos de las cuentas de ahorro casi siempre bajan. Eso anima a la gente a comprar activos con más riesgo. La reducción de los tipos de interés reduce los costes de la deuda tanto de empresas como de individuos. Esto lo vemos por ejemplo en las hipotecas que están referenciadas a menudo al tipo de interés, disminuyéndose la factura mensual cuando los tipos bajan. Pagar menos en deuda significa que las personas y las empresas tienen más para gastar, invertir y endeudarse, lo que estimula la economía.

Y en momentos extremos aun hacen más. Después de la crisis financiera de 2008, la Reserva Federal y el BCE después, redujeron los tipos de interés a corto plazo a cero (y en algunos momentos en negativo) y luego compraron una gran cantidad de activos de bajo riesgo (esto se denominó QE quantitative easing o expansión cuantitativa) cuando la economía necesitaba aún más estímulo. Esto obligó a los inversores a arriesgarse más si querían obtener rentabilidad por sus ahorros.

En estos momentos, tanto en EEUU primero, como en Europa recientemente, estamos viendo todo lo contrario, sacando estímulos y subiendo tipos porque temen un recalentamiento de la economía. Este factor ha hecho que los mercados vuelvan a la volatilidad normal, ya que durante estos últimos años, la economía mundial ha estado muy intervenida para estimular de nuevo la inversión. Pero si sacan estímulos es porque la economía está creciendo y parece que está volviendo poco a poco a su normalidad.

Lo importante a recordar es que además que la humanidad tiende a prosperar los estados hacen todo lo posible para que esto sea así: y para asegurarse que la prosperidad siga estimulan que las inversiones con riesgo funcionen mejor que dejar el dinero desinvertido y recompensan a las personas que quieren invertir para asegurar esa prosperidad. Si la economía vuelve a necesitar estímulos los estados los volverán a incentivar.

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Nota 1: A lo largo de la historia, en el mundo ha habido decenas de crisis puedes ver por ejemplo una lista aquí. En el momento en que estas ocurren parecen mucho más importantes de lo que después se observa con el paso del tiempo.

¿Por qué invertir en el 2019? Nos pagan por tomar riesgos

La razón por la que ganamos dinero a largo plazo en los mercados financieros es en realidad la misma razón por la que a veces perdemos dinero a corto plazo.

Este es el “contrato” implícito en una sociedad capitalista. Para que una economía capitalista funcione, la gente necesita poder pedir dinero prestado. Si la gente no puede pedir dinero prestado, entonces el modelo de una sociedad capitalista se desmorona. Lo comprobamos en la última crisis financiera (2008-2011), cuando de repente se volvió mucho más difícil pedir créditos. Para que las personas (y las instituciones financieras) quieran prestar su dinero, ya que existe un riesgo, exigen una prima.

Esta prima es la llamada prima de riesgo: una compensación por el riesgo que el inversor está tomando, y cuanto más riesgo tomamos más compensación o prima de riesgo exigimos.

Así es como funcionan los activos financieros. Un inversor da dinero por adelantado y obtiene un rendimiento en el futuro que está sujeto a cierto riesgo de pérdida.

Invertir en renta variable (lo que significa invertir en una acción o varias acciones) es un buen ejemplo: compramos una participación en la propiedad de una empresa que probablemente producirá beneficios, y producirá una rentabilidad. Invertir en renta fija (bonos de empresas) es en definitiva algo similar, pero tenemos preferencia en cobrar antes que el accionista, y por ese menor riesgo cobramos menos. Invertir en renta fija del estado nos da menos rentabilidad porqué en general invertir en un estado es menos arriesgado. Invertir en el mercado de valores es arriesgado. Así que las empresas tienen que crecer, generar beneficios para que invirtamos en ellas y obtengamos unos rendimientos por ello.

Es decir, el rendimiento que obtenemos es la contrapartida por el riesgo que incurrimos al invertir, e igual que nos “pagan” por tomar riesgos, sino estamos dispuestos a tomar riesgos no nos pagarán. Pero no olvidemos que si no invertimos no estaremos exentos del riesgo: como ya hemos visto antes estaremos sometidos a la inflación que estimulan los propios estados para generar prosperidad.

¿Por qué invertir en el 2019? Diversificación, prima de riesgo, tiempo y disciplina

Nadie puede evitar al 100% tener pérdidas cuando se invierte. Y el intentar evitar tener pérdidas nos condiciona a perder sí o sí con la inflación.

La primera y mejor forma para reducir el riesgo de pérdidas es diversificar nuestras inversiones lo suficiente para que cualquier pérdida en un activo individual tenga poco efecto en la totalidad de una cartera.

El segundo factor es decidir qué nivel de riesgo o sea qué proporción de activos de más o menos riesgo, (o sea qué prima de riesgo) tiene sentido asumir según nuestros objetivos financieros.

A partir de ahí solo queda mantenerlas equilibradas a medida que el mercado fluctúa, reajustando la cartera.
Todo esto (y algunas cosas más) es lo que en resumen inbestMe puede hacer por ti.

Solo queda un único ingrediente adicional que es el tiempo. El tiempo es necesario, deberás tener la disciplina en mantener tu dinero invertido el tiempo suficiente para que obtengas rendimientos positivos.

Ya lo hemos visto en el gráfico de 100 años de historia del Dow Jones: la tendencia natural alcista a subir es intrínseca a los mercados financieros y estimulada por los estados capitalistas. Pero hay otra característica intrínseca a los mercados financieros: su naturaleza volátil en el corto plazo que deberás aprender a vencer si quieres tener éxito en tus inversiones. Y el mercado en el 2018 ha dado una buena muestra de lo que significa la volatilidad. La volatilidad está aquí para quedarse en la parte del ciclo en que nos encontramos. Los años fáciles y de baja volatilidad gracias al QE han terminado. Pero si la cartera está diversificada y se adapta cuidadosamente para que el inversor solo asuma el riesgo que puede soportar (psicológica y financieramente), entonces la volatilidad a corto plazo no debería ser un problema para el inversor de largo plazo. Períodos como este ya se tienen en cuenta cuando se diseña una cartera bien diversificada. Las reglas  del “juego” son: mantener el rumbo y recordar los objetivos a largo plazo.

100 años de historia del Dow Jones, rentabilidades anuales. Fuente: macrotends.net

Como este artículo tenía algo de balance anual volvamos a ello simplemente para resaltar que las caídas de este año casi pasan desapercibidas en un gráfico de largo plazo.

No sabemos qué harán los mercados en el 2019. Para los amantes de las estadísticas anuales en el 75% de los años siguientes a un año con caídas hay subidas (ver gráfico de las rentabilidades anuales) y si excluimos la crisis del 29 el porcentaje se acerca al 80%. Pero sí es fácil afirmar sin miedo a equivocarnos que los mercados volverán de nuevo a subir en algún momento, más pronto o más tarde lo cual nos hace pensar que siempre es un buen momento para invertir el dinero que no necesitamos en el corto plazo. Por el contrario, el dinero que sí necesitamos a corto plazo, más que nunca, no hay que invertirlo: los años fáciles sin volatilidad se han acabado.

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