Invertir es necesario, pero nunca debemos hacerlo con lo que necesitamos en el corto plazo

En una llamada una empleada de banca nos trasladas sus dudas.

Invirtió en tres fondos de inversión unos 10.000€ hace un mes, y en estos momentos está  perdiendo un 5%. Nos pregunta en qué acción le recomendaríamos invertir para recuperar lo perdido. Le preguntamos porqué se plantea vender los fondos, y su respuesta es porqué los puede necesitar en unos 6 meses.

En la conversación que mantenemos con ella también nos reconoce haber invertido en una acción del banco después de que el mismo banco le ofreciera un préstamo para comprarlas a bajo interés. Estas no se han recuperado desde hace 3 años, y se queja de no haber tenido dinero para promediar el precio de compra cuanto estas cayeron a la mitad.

Cuando le planteamos si consideraría construir una cartera eficiente, una cartera diversificada, nos responde que no: porqué en nuestra comunicación hablamos de un  horizonte ideal de 3 años (o más). Pero por otro lado nos plantea que sí que tiene separado un dinero en una cuenta de 40.000€ en un depósito a largo plazo. Cuando le preguntamos porqué no piensa en invertir estos o una parte su respuesta es porqué puede tener una penalización si los retira antes del vencimiento.

Intentamos dirigir la conversación hacia una visión más global de sus necesidades financieras.

Llegamos a determinar que su perfil de tolerancia se situaría, más bien en una posición muy baja de nuestra escala, seguramente 1-2, ella obviamente era consciente pero realmente no era consecuente con ello. Si comparamos sus fondos de inversión se corresponderían a un perfil mucho más agresivo probablemente 8.

Le hacemos ver que tiene sus activos invertidos de forma incoherente. El dinero que probablemente no necesitará en un plazo largo, lo tiene en un activo, el depósito (al 1%) con una rentabilidad limitada. Su argumentación de la posible penalización (0.5%) no es suficiente para no plantearse un cambio ya que no ha hecho un análisis de costes de oportunidad. Y en cambio la cantidad que seguro necesita a más corto plazo la tiene invertida en activos por definición volátiles, inadecuados para su horizonte temporal.

Un análisis rápido de la situación nos hace identificar ciertos errores, muy habituales en el pequeño ahorrador/inversor.

  • Invertir sin tener un plan.
  • Invertir sin conocer su tolerancia al riesgo.
  • No tener la paciencia necesaria para persistir en sus decisiones previas.
  • Confundir inversión con especulación.
  • No evaluar bien los costes reales y de oportunidad de sus inversiones.

El inversor/ahorrador muy a menudo no toma las decisiones más razonables. El caso de la empleada de banca es un caso que ilustra como actúa la psicología financiera.

La empleada de banca entendió que estaba asumiendo riesgos innecesarios. Realmente no estaba preparada para invertir, principalmente porqué su tolerancia al riesgo, después de hablar más detenidamente con ella era nula. Sus ahorros están destinados a cubrir posibles necesidades de corto plazo. No es aconsejable invertir el dinero que podamos necesitar a corto plazo.

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