Uno de los errores más habituales de muchos inversores es que no tienen en cuenta los efectos que los impuestos pueden tener sobre su inversión. Para evitar que esto te ocurra a ti, hoy te explicaremos por qué es tan importante el diferimiento fiscal.

¿Qué es el diferimiento fiscal?

Empecemos por el concepto. El diferimiento fiscal se refiere al aplazamiento en el pago de los impuestos de una inversión. No es que no se paguen impuestos, sino que el pago se retrasa el máximo tiempo posible, por ejemplo, hasta el momento del rescate.

Este proceder es típico de los fondos de inversión. Cuando inviertes en algún tipo de fondo, no tendrás que pagar impuestos por los beneficios si reinviertes las ganancias en el propio fondo, o en cualquier otro. Solo tributarás en el momento en que decidas recuperar el dinero.

No obstante, este aplazamiento es solo aplicable a personas físicas que residan en España, por lo que no pueden beneficiarse del mismo ni las personas jurídicas ni las personas físicas con residencia fiscal en el extranjero.

¿Es realmente tan importante?

La respuesta rápida es que sí, aunque hay algunos matices. La gran ventaja de diferir el pago de impuestos es que esos impuestos que no pagas hoy se capitalizan, es decir, se suman al capital y, por tanto, también generan intereses.

Si estás invirtiendo a largo plazo, los efectos son importantes. El aplazamiento de impuestos, unido a la magia del interés compuesto, hará que la rentabilidad de tu inversión crezca más rápidamente, ya que según pasa el tiempo el capital invertido será mayor. Es lo que se conoce como efecto bola de nieve. Veámoslo con un ejemplo.

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El diferimiento fiscal, con cifras

Supongamos dos inversores: el inversor A compra acciones por valor de 10.000 euros, mientras que el inversor B invierte la misma cifra en un fondo indexado. Ambos obtienen un 10% de rentabilidad bruta anual, es decir, 1.000 euros el primer año.

El inversor A está obligado a tributar por las ganancias, ya que las acciones no permiten el diferimiento fiscal. Con los tipos actuales en 2020, pagará el 19% de 1.000 euros, es decir, 190 euros. Por tanto, su ganancia neta será de 810 euros.

El inversor B, mientras tanto, puede diferir el pago de impuestos, por lo que su ganancia neta será igual que la bruta, es decir, 1.000 euros.

Si ambos inversores mantienen su inversión y deciden reinvertir los beneficios del año anterior, A comenzará el año 2 con un capital de 10.810 euros, mientras que B partirá de 11.000 euros. (La diferencia son los impuestos que ha diferido)

Si ambos inversores lograsen de nuevo la misma rentabilidad (10%), en el caso de A la ganancia bruta sería de 1.081 euros, mientras que B obtendría 1.100 euros. Nuevamente, A estaría obligado a tributar (en este caso, 205,39 euros), mientras que B podría volver a diferir el pago de impuestos.

Si este comportamiento se repite un año tras otro, a largo plazo la bola de nieve del inversor B crecerá considerablemente más rápido que la del inversor A. Esta es la gran ventaja del diferimiento fiscal.

Algunas consideraciones sobre el diferimiento fiscal

Como hemos visto, el aplazamiento fiscal es bastante interesante. Cuanto mayor sea el plazo de la inversión, el capital invertido y la rentabilidad obtenida, más pausible será la ventaja fiscal. Sin embargo, no podemos obviar que hay aspectos tan importantes, o incluso más, que la propia fiscalidad.

Si estás pensando en contratar un producto de inversión, el diferimiento fiscal no debe ser el único aspecto que debas considerar. Hay otras prioridades que puedes ver en esta pirámide invertida:

Pirámide importancia diferimiento fiscal

En otras palabras, tu decisión de inversión no puede reducirse a “quiero aplazar los impuestos”, sino que debes tener mayor amplitud de miras. 

Por ejemplo, puedes barajar la posibilidad de contratar un ETF, un producto que a priori no permite diferir el pago de impuestos pero que, sin embargo, es más transparente, eficiente y rentable que la mayoría de los fondos de inversión.

De lo que se trata es de que elijas el mejor vehículo de inversión posible en función de tus circunstancias personales y financieras, y no solo el que te permita diferir el pago de impuestos.

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