«Cortar las pérdidas y dejar correr los beneficios»

Este, probablemente, es el más conocido adagio de Wall Street. Quiere significar que el inversor debe salir de una posición, tan pronto como se dé cuenta de que se trataba de una mala elección y en su lugar debe mantener la buena.

Pero cualquiera que haya invertido en el mercado de valores (o en cualquier otro mercado financiero) sabe muy bien que la naturaleza humana hace justo lo contrario. Tendemos a vender inversiones rentables muy pronto y dejar posiciones en pérdidas abiertas. Cuando nos enfrentamos a una ganancia potencial, tememos no vender, por si después nos tenemos que arrepentir de no haber vendido si la ganancia se convierte después en pérdida. En presencia de una pérdida potencial, por el contrario, es muy difícil, desde el punto de vista psicológico, abandonar la esperanza de hacer dinero en esa posición (o al menos cerrar en tablas).

Nos domina nuestra inclinación al miedo o aversión a perder (1):

Kahneman y Twersky en su Prospect Theory mostraron que, al tomar decisiones en condiciones de incertidumbre, las personas son más sensibles a las pérdidas, de lo que lo son a las ganancias (por lo general por un factor 2 a 1).

La tendencia al miedo a perder, hace que el inversor tome riesgos cuando se enfrenta a pérdidas , lo que significa que va a aceptar el riesgo de perder más, con la esperanza de recuperar la pérdida; y en cambio sea temeroso al riesgo, cuando se trata de beneficios , lo que significa que va a tener la tentación de asegurar ganancias a fin de evitar la posibilidad de que el mercado ”se dé la vuelta” y el beneficio se convierta en una pérdida .

Este mecanismo, hará que el inversionista venda las buenas inversiones (aquellas que tienen altos retornos potenciales) y mantenga las malas (con más posibilidades de generar más pérdidas) y se traducirá en una cartera poco optimizada, caracterizada por el aumento de los riesgos y posibles retornos más bajos que la cartera original.

Estrategias de Inversión, mantener las buenas inversiones

¿Qué podría hacer un inversor para superar este comportamiento potencialmente dañino?

La gente, debe tratar de olvidar el precio que originalmente pagó por esa inversión. El precio inicial, de hecho, tiende a convertirse en un punto de referencia que «ancla» todas nuestras decisiones futuras. Cuando hacemos una nueva inversión que coexiste con las otras inversiones de nuestro portafolio , la percibimos como una cuenta única y su punto de referencia es su precio inicial . Esta cuenta percibida mentalmente como única , se somete después a la regla de la aversión a perder, que hemos mencionado antes. No importa cual sea su interacción con las otras inversiones del portafolio. Odiamos tener que cerrar una “cuenta mental” con pérdidas, ya que esto causa dolor y pesar.

Nos olvidamos de que el dinero es fungible. Si nos damos cuenta de que hemos hecho una mala elección es mejor reaccionar vendiendo, en lugar de mantener la esperanza, y poner nuestros fondos en una idea más rentable. Será más fácil para recuperar las pérdidas, montarse en un caballo ganador. Una inversión debe mantenerse, sólo si todavía tiene sentido económico.

A menudo, se dice que los mejores inversores no son los que aciertan siempre (lo cual es imposible), sino los que son diligentes en admitir que estaban equivocados y buscan una operación más rentable, sin que se vea afectado su ego por el hecho de aceptar la pérdida.

En Inbestme sugerimos, como filosofía general, en nuestras carteras, una estrategia de inversión con una visión a largo plazo. ¿Es coherente con lo que acabamos de decir? Totalmente, porque el ser un inversor inteligente a largo plazo, no significa tener que aferrarse tercamente a opciones que han demostrado ser equivocadas. Más bien significa todo lo contrario; aferrarse a mantener buenas inversiones, sin importar lo que hace un mercado, que en el corto plazo está irremediablemente dominado por las emociones.

(1) Se acostumbra a usar en inglés la expresión “Bias loss aversión” o incluso “Myopic loss aversión” (MLA).  Podemos incluso traducir  esta expresión, como inclinación irracional al miedo a perder, lo que quiere decir que tenemos mucha más sensibilidad a las pérdidas que a las ganancias, y eso nos hace tomar decisiones incoherentes. Imagínate que te ofrecen apostar a un juego que consiste en:

Cada vez apuestas 10€, si sale cara te devuelven 11, sino los pierdes. ……

No te preocupes en pensar mucho, la mayoría de la gente declinará jugar a pesar de que el retorno esperado asegurado es del 5%.

Está comprobado que hasta que no se sube esta relación hasta 2 a 1 la mayoría de la gente dejará pasar la oportunidad de ganar ese 5%, porqué piensan más en el riesgo de perder los 10€ que, en la posibilidad de ganar.

Se acostumbra a usar este ejemplo para explicar el MLA. Esa inclinación irracional al miedo a perder nos impide percibir que estamos desestimando ganar un 5% seguro.

Cómo calcular el retorno: (11*50% -10*50%)/10=(5,5-5)/10 = 0,5/10= 5%

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