Una de las grandes decisiones que tiene que tomar cualquier inversor a la hora de comenzar a planificar en qué productos deposita su confianza, es saber si su estrategia será de ahorro a largo plazo o, por el contrario, de corto plazo.

En función de la elección, la estrategia será completamente distinta, porque las casuísticas varían si nos orientamos por un camino u otro: mientras que en el corto plazo deberemos tener información constante, revisar informaciones, predicciones y noticias reseñables, casi de manera diaria; la inversión a largo plazo requiere una visión más amplia, más general, y la calma suficiente como para no ponerse nervioso con las oscilaciones del mercado. ¿Ahorro a largo plazo o ganancias a corto?

 

La rentabilidad del ahorro a largo plazo también es distinta

Un trader, el nombre con el que se conoce al inversor que opera en espacios muy cortos de tiempo, busca rentabilidades en operaciones rápidas y, tradicionalmente, con poco margen, si el beneficio viene del gran volumen de operaciones.

En cambio, un inversor a largo plazo puede ganar importantes capitales de maneras mucho más sencillas, sabiendo en qué productos invertir. Y no hace falta ser un Soros o un Buffett para lograrlo: con una adecuada planificación financiera, con los instrumentos que disponemos en la actualidad, así como con el amplio volumen de información disponible, cualquier pequeño inversor puede acceder a rentabilidades superiores a los dos dígitos sin salir de casa. 

Sirva un ejemplo como muestra: desde 1965 hasta 2017 el Standard&Poors 500, uno de los índices de referencia a nivel mundial, ha incrementado su rentabilidad un 15.508%. Y como éste, otros muchos casos de índices que en los últimos treinta o cuarenta años han disparado su valor. 

Pero tampoco es tan fácil: se deben tener en cuenta las épocas de depresión, en las que gran parte de los valores o productos se ven afectados. De ahí, que una opción muy inteligente sea tomar como productos aquellos que tomen como referencia una cesta de valores como los ETFs o los fondos indexados, por ejemplo. 

 

¿Cuáles son las ventajas de los fondos indexados?

De cara a los perfiles proclives al largo plazo, los fondos indexados son ideales ya que permiten invertir en una amplia cartera de productos con una sola compra. Es perfecta para aquellos que no quieran estar constantemente mirando la evolución de los índices dado que lo hace el propio fondo, de manera automatizada. Esto es posible gracias a la tecnología robo advisor

En un fondo indexado, la acción que realiza el usuario es replicar un índice, lo que reduce al mínimo los costes de gestión y de operatividad. 

Además, cuentan con una gran ventaja que son las medidas fiscales con las que cuentan. No se tiene que pagar por los rendimientos hasta que se deshace la posición, permitiendo cambiar de un fondo a otro sin tener que rendir cuentas al estado. 

Solo es al final de la vida del producto -pongamos por ejemplo diez o quince años- cuando habría que liquidar la parte proporcional de los beneficios. 

Ahora que ya conoces la rentabilidad del ahorro a largo plazo, solo queda adoptar la nueva mentalidad para conseguir beneficios en un futuro y empezar a movilizar tus ahorros. 

 

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